&ldquoLas prácticas de
Alta Complejidad Perinatal son las atenciones y cuidados que debe recibir una embarazada de alto riesgo, por ejemplo por patologías como hipertensión arterial, diabetes, amenaza de parto prematuro, detección de otros factores de riesgo, como antecedentes de esterilidad y pérdidas de embarazo. Así también, el cuidado postparto por hemorragias. En cuanto al recién nacido, incorpora la atención al niño prematuro o con un peso menor a los 2500 gramos y cirugías de algunas malformaciones congénitas&rdquo.
 
La  cobertura del programa abarca desde la consulta y detección de la patología hasta la cirugía con derivación, si hiciera falta, a centros de alta complejidad.
 
&ldquoLa incorporación y puesta en marcha de este conjunto de prácticas de
Alta Complejidad Perinatal constituye un paso más hacia la meta del
Plan Nacer para bajar los índices de morbi-mortalidad materno infantil&rdquo, concluyó
Mulki.
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