
Solo dolor hasta el alma
dolor
No se puede explicar con palabras tanto dolor. La partida de estas tres criaturas nos obligar a mirar al cielo y preguntarnos ¿Por qué? Mezclados en medio de nuestra inmensa sensibilidad de ser humano y la responsabilidad de ejercer nuestro rol de periodista, participamos de uno de los momentos más tristes que nos tocó vivir como ciudadanos de la comunidad de Joaquín V. González. Eran las 18.30 cuando despedimos a los chicos en el cementerio local.

Los padres sin consuelo, familiares y amigos todos unidos en un mismo pesar, expresando lamentos desgarradores que quemaban el pecho, nos punzaban el alma y nos llenaban de lágrimas los ojos la garganta áspera y el sabor más amargo que uno pueda sentir.
Un rato antes, a las 16.30, nos sacudimos al ver los rostros inertes de los tres pequeños cuando eran velados en la casa de un vecino a pocas cuadras de la morada (ahora ruinas) donde habitaba la familia. Un momento absolutamente desgarrador.
Dios lleve consuelo a Juan María y Analía, y proteja a esos tres angelitos en su gloria.
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