"Ese sábado yo estaba en el boliche, bebía pero no mucho. Cerca de las tres y media recibí en el celular un mensaje de María y me sentí agraviado. Me dio mucha bronca. Agarré la moto y me fui a su casa. Ya eran casi las 8.30. Entré hasta el dormitorio y le disparé". La confesión de Gabriel Sierra, más bien breve, silenció la Sala 2 del Tribunal de Juicio.
Después de tres años y cinco meses de esa trágica mañana, el hombre declaró por primera vez y lo hizo para reconocer el asesinato de María Ramos, la joven de Joaquín V. González que él acribilló en su casa el 10 de diciembre de 2011.
Ante los jueces Bernardo Ruiz, Ángel Longarte e Ignacio Colombo, el único acusado del homicidio contó que con María habían tenido un noviazgo que duró aproximadamente un mes que se habían distanciado pero él insistía con volver enviándole mensajes.
Tras admitir que fue él quien disparó contra ella, el fiscal Julio Obeid le preguntó ¿por qué llevaba el arma?
Sierra recordó que él se había comprado la pistola calibre 22 por seguridad personal. Dijo que trabajaba manejando un camión de Coca Cola y que en los viajes habitualmente llevaba entre 25.000 y 30.000 pesos, por lo que había decidido comprar el arma.
Cuando le intentaron hacer una nueva pregunta, Sierra señaló que no recordaba nada más. Entonces, su abogado defensor, Marcelo Arancibia anunció que el hombre iba a hacer uso de su derecho a no continuar con su declaración.
Además, el abogado defensor pidió que se investiguen los celulares para acreditar la existencia del mensaje que, según Sierra, habría sido el detonante de su enojo y su decisión.
Rechazo
Inmediatamente el fiscal Obeid y el abogado que representa a la familia de María Ramos en el juicio, Roberto Elio Gareca, objetaron el pedido de Arancibia por considerarlo extemporáneo, "que debería haberse hecho hace tres años".
Además, sostuvieron que la pericia sobre los teléfonos "es una medida dilatoria porque aunque existiere algún mensaje que puede haber provocado el enojo de Sierra, no justifica ni atenúa su responsabilidad penal en el homicidio".
A continuación el Tribunal deliberó varios minutos, tras los cuales accedió a que se verifiquen los cuatro teléfonos celulares que se secuestraron en diciembre de 2011 (dos de la víctima y dos de Sierra) para saber si existe ese mensaje. 
Los jueces también informaron que hoy, a las 12, decidirán si hacen lugar a la pericia técnica de los aparatos, lo que implicará solicitar informes a las empresas telefónicas.
Fuente: Diario El Tribuno
Gabriel Sierra confesó que mató a María Ramos
El acusado justificó el crimen diciendo que ella le envió un "mensaje agraviante".