La nueva alternativa para el control de natalidad consiste en la inyección de testosterona, que bloquea de forma temporal la producción de espermatozoides. El medicamento produce muy pocos efectos indeseados y el conteo de células de reproducción masculinas regresa a la normalidad seis meses después de suspender el tratamiento.
La efectividad del anticonceptivo masculino inyectable ha sido demostrada en pruebas clínicas con 1.045 hombres fértiles de entre 25 y 40 años, de los cuales solo uno de cada 100 participantes concibió un hijo en los dos años y medio que duró el ensayo.
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