Una niña de El Quebrachal fue explotada sexualmente en Paraná

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Una niña de El Quebrachal fue explotada sexualmente en Paraná
Una niña de El Quebrachal fue explotada sexualmente en Paraná

El caso de trata está siendo juzgado en los tribunales de la capital entrerriana. La adolescente de 15 años fue traída engañada en 2014, primero a Santa Fe y luego a Paraná, donde fue abusada en una carpa frente a Casa de Gobierno.

El padre de la adolescente salteña que fue abusada y explotada sexualmente en la Plaza Carbó, frente a la Casa de Gobierno en Paraná, dejó más comprometido al acusado, Carlos José Martínez, al asegurar que sigue recibiendo asistencia psicológica por los padecimientos que vivió en los veinte días en que estuvo sometida y que nunca pudo contarle detalles del tormento que vivió.

El hombre, un jornalero y changarín, de cuarenta y pico de años, contó que Ele –así llamaremos a la víctima– "está bien ahora", dos años después del calvario al que la sometió Martínez dijo que la joven "vive con su abuela otra vez, se ha recuperado", pero que sigue recibiendo apoyo psicológico. Hoy la joven tiene un hijo, sigue viviendo con su abuela y logró terminar la escuela primaria.

"Ella me contó lo que le había pasado, pero no mucho me contó que la había traído (a Paraná) con engaños, diciéndole que tendría una buena vida pero aquí le salió con otra cosa y la hacía trabajar por plata. Pero no le pregunté más porque se ponía mal, debe ser que tenía vergüenza de contar que el señor este la abusaba", reconstruyó el hombre en la declaración que dio ayer ante el Tribunal Oral Federal.

Secuestro y explotación

La historia es cruenta: Ele fue raptada en El Quebrachal, provincia de Salta, el 20 de agosto de 2014, presuntamente por Martínez, una persona apodada Chileno y una mujer que sería Gladys Graciela Ibáñez. De allí fue trasladada hasta Nuestra Señora de Talavera (Salta) y Monte Quemado (Chaco), donde abordó un colectivo con Martínez y su pareja, Gladys, hasta la ciudad de Santa Fe.

En la capital santafesina fue alojada en una especie de inquilinato, donde había otras niñas y adolescentes que eran explotadas sexualmente por la organización. La casa era regenteada por un tal Polaco y la misma "Gladys", aunque pertenecía a Cristian Gusano Vera, conocido proxeneta santafesino, que por esa época estaba detenido en la cárcel de Coronda, acusado por el crimen de su pareja, a quien también obligaba a prostituirse. La joven fue ofrecida como esclava sexual en distintos hoteles de la ciudad, bajo amenazas, intimidaciones y un contexto de violencia, además de que era obligada a consumir pastillas y drogas para quebrar su voluntad. El periplo continuó en Paraná, donde la joven fue abusada por Martínez y explotada sexualmente en hoteles y en la vía pública y tras un ida y vuelta a Salta, fue nuevamente sometida pero esta vez en la Plaza Carbó, en una carpa abandonada por ambientalistas que sostenían una protesta contra la ley de agrotóxicos. En ese lugar volvió a abusarla sexualmente, a entregarla para que otros la sometan a cambio de dinero y se repitieron las feroces palizas con golpes de puño y cintazos en distintas partes del cuerpo e incluso llegó a quemarla con cigarrillos.

En recuperación

Según contó el padre, Ele denunció la desaparición de su hija al día siguiente de que fuera secuestrada, cuando la abuela de la joven –con quien vivía– le contó que no había vuelto a la casa. "En el pueblo había un comentario de que una pareja hizo amistad con ella y se la llevó con engaños", recordó ayer.

El hombre logró reconstruir dónde se alojaba la pareja, pero cuando llegó a la casa, ya no estaban y recordó que a partir de la investigación de la Policía salteña supo que fue un hijo de Gladys quien reveló el derrotero de Ele, desde que salió de El Quebrachal hasta que abordó un colectivo en la localidad chaqueña de Monte Quemado que la llevó a la ciudad de Santa Fe, junto con Martínez y la mujer.

Fue Mario Rodrigo Díaz, el hijo de Gladys, quien reveló que Martínez mentía sobre su identidad, contó que no tenía 43 años, como decía, sino 37, y que arrastraba una condena por un caso de rapto y abuso de una menor ocurrido en el año 2003 en la provincia de Santa Fe. El hombre sostuvo su mentira hasta delante del juez: falseó su nombre (dijo llamarse Carlos Antonio, en lugar de Carlos José) y negó los antecedentes penales, ya que solo reconoció "borracheras" y dijo haber pasado "dos días detenido por darle un cachetazo a una mujer". Recién el análisis dactiloscópico reveló su verdadera identidad y la condena anterior.

Esa historia seguramente será reeditada hoy en los alegatos. El fiscal José Ignacio Candioti acusará a Martínez por el delito de trata de personas con fines de explotación sexual, en las modalidades de captación, traslado, recepción y ofrecimiento agravado por ser la víctima menor de edad por haberse aprovechado de la situación de vulnerabilidad (por su minoridad, escasa instrucción, inexperiencia, desarraigo y necesidades económicas) por la utilización de violencia, amenaza u otro medio de intimidación o coerción por la participación de tres o más personas y porque la explotación efectivamente se consumó. El defensor oficial ad-hoc José Boxler representa a Martínez mientras que Noelia Quiroga alegará como delegada del Ministerio Pupilar, en representación de los derechos de la adolescente. En caso de ser condenado, Martínez podría recibir una pena de entre 10 y 15 años de prisión.

El descargo del acusado

Carlos José Martínez, el acusado, no declaró durante el juicio, aunque mintió sobre quiénes eran sus padres. Sí lo hizo durante la instrucción, dos días después de ser detenido, cuando falseó su nombre, edad y antecedentes penales. Aquella vez negó haber violado y explotado a la adolescente salteña: "Jamás le pegué, jamás mantuve relaciones con ella, jamás la hice prostituirse. Los días que estuve con ella, mangueábamos y cuidábamos autos", dijo Martínez, que ante el tribunal se presentó como changarín, jornalero y albañil.

"Me dijo que se llamaba Soledad. La conocí una vez en el boulevard (en Santa Fe). Yo venía repartiendo tarjetas y ella estaba con dos chicas y un muchacho, compartiendo unas cervezas, y me acerqué a conversar con ellos, como hago siempre", declaró Martínez ante el juez federal.

"No supe la edad de soledad ni me interesé en preguntarle", dijo después sobre la adolescente de 15 años de quien policías, operadores del Copnaf y funcionarios judiciales coincidieron en que aparentaba menos años.

Luego dijo que volvió a encontrarla en Santa Fe y que ella, a quien insistía en llamar "Soledad", le preguntó si podría acompañarlo a Paraná, porque "se había peleado con una de sus amigas".

En la continuidad de su declaración, el hombre admitió que pasó una semana con Ele en la capital entrerriana, aunque dijo que ella lo acompañaba "cuidando autos y repartiendo tarjetas" que vivían en la calle o en la "Plaza Güemes", como le decía a la Plaza Carbó, y que comían lo que les daban en bares o en la Iglesia San Miguel.

"Cuando nos detuvieron, llevábamos una semana con Sole en Paraná, estando todo el día juntos", reiteró Martínez ante el juez federal.

"En la plaza nos hicimos amigos de unos chicos que estaban protestando por los agrotóxicos, nos quedamos a tomar mate y empezamos a rebuscarnos todos los días. Después veníamos a recostarnos detrás de la carpa verde o de los bancos", acotó.

Eso sí: negó haberla raptado, negó haber abusado de ella, negó conocer a "Gladys" y al Polaco y dijo que el Chileno era un amigo de Ele.

"No sé manejar, no tengo dónde dormir y voy a tener una traffic para trasladarme desde la loma del chimango hasta acá. ¿Cómo se explica que estoy viviendo en la calle y con una sola muda de ropa? Hasta la policía sabe que duermo en la calle" se defendió.

Fuente: El Diario

Autor: Juan Cruz Varela


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