Carlos Bilardo fue un visionario: ya en la década de los años '70, durante una visita a Marruecos, presagiaba que el fútbol africano eventualmente se convertiría en una potencia mundial.
Su profecía tardó unas décadas en hacerse realidad, pero indudablemente en esta Copa del Mundo, la primera de la historia con 48 participantes, es una de las novedades, y la debutante Cabo Verde tratará de ir en busca de lo que sería un verdadero batacazo cuando se mida el viernes por la noche en el Hard Rock Stadium de Miami Gardens con la campeona Argentina de Lionel Messi, que defiende el título que conquistó en diciembre de 2022 en Qatar.
Bilardo había observado en carne propia por primera vez ese potencial africano cuando fue a participar de la Copa Mohamed. Unas décadas después, cuando ya había guiado a la Argentina de Diego Maradona hacia la conquista de su segundo título mundial en México 1986, el distinguido director técnico volvió a recodar esa experiencia en una entrevista con la TV de su país cuando entonces dirigía a su amado Estudiantes de La Plata, al sur de Buenos Aires.
"Acá está el futuro del fútbol", recordó que dijo Bilardo. "La gente todavía juega. Vos recorrés la capital federal (de Argentina) y no se juega al fútbol. Vas a Europa, por ejemplo, Múnich, Roma, Milán, Firenze, no se juega. En África juegan en todos lados y tienen naciones muy fuertes".
Bilardo, apodado ‘El Narigón o ‘El Doctor, por su título de ginecólogo pese a que se dedicó al fútbol profesional, se refería la falta de lugares para jugar libremente cada vez más escasos en las grandes urbes metropolitanas, no sólo de su natal Argentina, sino en todo el mundo. Ese estilo, muy distinto al que desarrollan hoy en día las academias para niños en Europa u otros países desarrollados como Estados Unidos, promueve la creatividad por encima de las estructuras o la disciplina táctica en una etapa formativa para los niños o jóvenes futbolistas. En Argentina se les llama ‘potreros', y las calles de los pueblos africanos fueron el escenario ideal para el semillero del talento que ya han exportado al resto del mundo.
El exfutbolista y exentrenador argentino, de reconocida carrera también en Colombia y otros países, fue de los primeros en sufrir en carne propia su profecía cuando Camerún lo sorprendió como DT de Argentina en su debut en la Copa del Mundo de Italia 1990. La ‘albiceleste' de Maradona comenzaba la defensa de la corona conquistada en México y los llamados ‘Los Leones Indomables' consiguieron una impensada victoria de 1-0. Argentina y Bilardo luego se recuperaron de ese golpe para luego eliminar a Brasil e Italia en su camino a la final, donde Alemania se tomó la revancha de la derrota que los argentinos les infligieron cuatro años antes en el estadio Azteca.
Después de la irrupción de Camerún llegó el turno de Nigeria. Y otra vez Argentina fue uno de los que más sufrió las consecuencias del crecimiento africano, con duelos especiales en los Mundiales, incluyendo la victoria ‘albiceleste' por 2-1 en Boston la tarde que Maradona dio positivo por efedrina en un control antidopaje y fue expulsado de la Copa del Mundo de 1994 aquí en Estados Unidos. También se dieron recordados duelos a nivel olímpico, con la final que ganó Nigeria 3-2 en los Juegos de Atlanta 1996 y la que luego se adjudicó Argentina, ya con la figura de Lionel Messi, en Beijing 2008 por 1-0.
Pero ya más acá en el tiempo, fue Marruecos el que empezó a dar la nota. Justo el principal país señalado por Bilardo. Los marroquíes sorprendieron al mundo con su tercer lugar en Qatar, donde cayeron en semifinales frente al entonces campeón Francia, que luego cedió su corona ante Argentina. Y el crecimiento de Marruecos fue reforzado con el título que conquistó el año pasado en Chile al vencer a Argentina en la final de la Copa del Mundo Sub-20 de la FIFA.
En aquella aguda observación, Bilardo, quien hoy a los 88 años de edad batalla contra una enfermedad neurológica y neurodegenerativa en Argentina, no sólo mencionó a Marruecos, sino que también hizo referencia a otros países emergentes en el fútbol mundial como justamente Camerún, Nigeria y Sudáfrica. Los progresos iniciales de los dos primeros ya fueron mencionados, mientras que los sudafricanos albergaron en 2010 el primer Mundial de la historia en territorio africano.
Tanto ha crecido desde entonces el fútbol en ese continente que frente a una cada vez más dura competencia interna, camerunenses y nigerianos ni siquiera pudieron clasificar para jugar el torneo actual que tiene lugar en Estados Unidos, México y Canadá.
El mejor promedio
Marruecos y Sudáfrica, por su parte, llegaron en cambio como dos de los diez representantes africanos. Nueve de ellos pasaron la fase de grupos para disputar la Ronda de 32. Es el promedio más alto de todas las confederaciones regionales de la FIFA con un 90%, relegando por poco a Sudamérica con 83.33% (5 de 6), Europa 81.25% (13 de 16), CONCACAF 50% (3 de 6 incluyendo a los tres coanfitriones), Asia 22.22% (2 de 9) y Oceanía 0% (0 de 1).
El único de los africanos que no pudo superar la fase de grupos fue Túnez, mientras que Senegal, Congo, Costa de Marfil y Sudáfrica ya fueron eliminados en la Ronda de 32. De ellos, Congo y Senegal estuvieron en ventaja el miércoles ante Inglaterra y Bélgica, respectivamente, para luego terminar siendo eliminados en dos partidos de alto vuelo y muy emocionantes.
Marruecos, que empató sin goles con Brasil en su debut, dio el gran batacazo hasta ahora al eliminar a Holanda para avanzar a los octavos de final. Argelia jugaba el jueves por la noche con Suiza, mientras que Egipto, Cabo Verde y Ghana se miden este viernes con Australia, Argentina y Colombia, respectivamente.
"Jugaron muy bien y fueron muy ordenados", dijo el prestigioso entrenador de Brasil, el italiano Carlo Ancelotti, al comentar la buena actuación de Marruecos contra su equipo en el debut, en el que los africanos dominaron en casi todo el primer tiempo a los pentacampeones del mundo. "Nos sometieron en un partido difícil. Se nota que están muy bien preparados".
La sorprendente Cabo Verde, la pequeña nación insular del oceáno Atlántico que juega por primera vez en un Mundial, empató sin goles en su debut en Atlanta con la mismísima España, actual monarca de Europa y segunda del ránking de la FIFA detrás del líder Argentina, para luego igualar 2-2 con Uruguay en Miami y alcanzar la clasificación con el segundo puesto del Grupo H con otro heroico empate sin goles ante Arabia Saudita en Houston la semana pasada.
En gran medida, la histórica clasificación se sustentó en las excelentes actuaciones de Vozinha. Pero más allá de las atajadas del veterano portero de 40 años, el equipo africano también mostró un enorme poderío físico, un aceitado juego colectivo y una gran disciplina táctica inusual para los representantes de ese continente, y más sorprendente aún para un debutante.
"Es un equipo que no ha perdido e incluso contra Arabia mereció ganar. Se defiende bien, tapa bien los pases interiores y después sale muy bien de contra. Tiene jugadores de buen pie", dijo el director técnico de Argentina, Lionel Scaloni, en la conferencia de prensa que ofreció el jueves en Miami. "Es un buen equipo, lo veníamos analizando porque era un posible rival. Al final pasaron ellos y no nos sorprende. No están acá de casualidad".
Sin dudas, por más que Argentina se sienta como en el patio de su casa en Miami gracias a su enorme legión de simpatizantes y con Messi jugando ya desde hace casi tres años en el Inter en la Major League Soccer (MLS), el intenso calor y humedad del sur de Florida es algo que los caboverdianos están más que acostumbrados. Y en un partido de eliminatoria directa que podría definirse en una prórroga o en tiros penales eso es aún más determinante.
Regreso de los titulares
Luego de la rotación de jugadores que implementó en el tercer partido del Grupo J ante Jordania el sábado pasado en Dallas, donde realizó nueve cambios en el 11 inicial, Scaloni seguramente alineará nuevamente a sus habituales titulares, aunque todavía el DT mantiene unas dudas: en la defensa y en uno de los atacantes que acompañará a Messi en específico.
Tras la llegada a Miami un día antes de lo planificado originalmente, Scaloni, quien nunca da por anticipado la alineación de su equipo, realizó la última práctica el jueves en las instalaciones del Inter.
En la portería se mantendría Emiliano Martínez, figura del Aston Villa de Inglaterra y ya recuperado del todo de la fractura que sufrió en uno de los dedos de su mano derecha justo antes de la final que ganó el equipo inglés en la Europa League hace unas semanas.
En principio, el zaguero central Cristian Romero se recuperó de la molestia que sufrió en su rodilla derecha que lo obligó a salir en el segundo tiempo durante la victoria 2-0 sobre Austria en Arlington, Texas. Es la misma rodilla en la cual tuvo una lesión de ligamentos que terminó prematuramente su temporada con el Tottenham Hotspur en la Premier League de Inglaterra. Volvió a jugar en el campamento previo al Mundial en Kansas City, se resintió en el segundo partido y se le inflamó. De estar en condiciones volvería a ocupar la dupla central de la zaga junto a Lisandro Martínez, quien también milita en la Premier, con el Manchester United. Si ‘Cuti' Romero no va desde el inicio, su lugar sería ocupado por el experimentado Nicolás Otamendi, quien ya se desvinculó del Benfica de Portugal para regresar a su país con River Plate.
"En principio está bien", dijo Scaloni ante los periodistas sobre el estado físico de Romero. "Si sale a jugar es porque está disponible. Ha hecho entrenamientos bien, completos y evaluaremos entre hoy y mañana si sigue igual de bien".
En el lateral derecho volvería Nahuel Molina, del Atlético de Madrid en la liga española, y en el izquierdo está la otra duda: podría seguir el habitual titular Nicolás Tagliafico, quien en el 3-1 frente a Jordania regresó de una lesión que sufrió en el amistoso previo al torneo en College Station, Texas, ante Honduras. O en su lugar podría jugar Facundo Medina, quien cumplió buenas actuaciones en su lugar en las victorias sobre Argelia (3-0) y Austria.
En el mediocampo, donde está la clave de este equipo de Scaloni, estarían otra vez todos los titulares habituales, con Alexis Mac Allister y Enzo Fernández compartiendo tareas en la recuperación y distribución del balón por los carriles interiores y Rodrigo De Paul y Thiago Almada algo más abiertos por la banda derecha e izquierda, respectivamente.
Y, por último, en el ataque es donde estaría la otra duda de Scaloni para decidir si Julián Álvarez o Lautaro Martínez acompañarán a Messi de entrada. El primero llegó al torneo aún afectado por una lesión en su tobillo derecho que sufrió junto al Atlético de Madrid frente al Arsenal de Inglaterra en una de las semifinales de la Champions League, y todavía parece no haber recuperado del todo su mejor nivel. Martínez, quien lo reemplazó como titular ante Argelia y Austria, viene de anotar de tiro penal contra Jordania, partido en el cual Scaloni experimentó con ambos en el ataque al mismo tiempo mientras Messi estuvo descansando en el banco de los suplentes.
El tema Messi es un capítulo aparte. El capitán, con 39 años recién cumplidos en este torneo, tratará de seguir extendiendo sus marcas como el futbolista que más partidos (29) y más minutos (2.514) ha disputado en la historia de la Copa del Mundo, de la cual también es el máximo artillero con 19 goles (6 en este torneo para ubicarse al frente de la tabla junto a Kylian Mbappé y por delante de Erling Haaland, con 5).
Mbappé, que además le pisa los talones con 18 en el historial, y Haaland ya aseguraron su participación en los octavos de final con los triunfos esta semana de Francia y Noruega, ahora Messi quiere sumarse a ellos para jugar un potencial partido contra el ganador de Australia y Egipto el martes en Atlanta, Georgia, y así continuar el sueño de alcanzar el bicampeonato, algo sólo alcanzado por Italia (1934 y 1938) y Brasil (1958 y 1962).
"No nos vamos a guardar nada", concluyó De Paul, compañero de Messi en el Inter y en la selección argentina, al ser consultado en la víspera del trascendental partido.
OPINIÓN: Tras una primera fase perfecta, Argentina y Messi ponen la mira en Cabo Verde.
Germán Fernández-Moores es el editor de La Voz de Houston, el semanario en español del Houston Chronicle. Puedes contactarlo en german.fernandez-moores@houstonchronicle.com.
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This article originally published at Argentina y Messi quieren terminar con la racha de Cabo Verde en la Copa del Mundo.