Trump estaría “considerando seriamente” convertir a Venezuela en el estado n.º 51 de EE. UU.

2026-05-11 18:09:46 - MUNDO


El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha vuelto a sugerir que su Gobierno intentará anexionarse Venezuela, declarando al canal Fox News que está considerando seriamente la posibilidad de convertir a la nación sudamericana en el estado número 51 de EE. UU.

Trump ha amenazado repetidamente con anexar varias naciones y territorios soberanos o usar la fuerza militar para controlarlos, incluidos Canadá, Groenlandia, Panamá y Cuba. Pero sus últimas declaraciones se producen tras una operación militar letal para arrestar al líder venezolano Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores, a la vez que se producían negociaciones con compañías petroleras para apoderarse de la infraestructura petrolera del país.

Según John Roberts, copresentador del programa America Reports en Fox News, quien habló con el presidente estadounidense el lunes, Trump está “considerando seriamente la posibilidad de convertir a Venezuela en el estado número 51”.

Tras la captura de Maduro en enero, funcionarios de la Casa Blanca han viajado repetidamente a Caracas para negociar acuerdos con empresas estadounidenses de energía y minería, al tiempo que intentaban estrechar lazos con la presidenta interina Delcy Rodríguez y su Gobierno; conversaciones que se han acelerado a medida que la guerra de EE. UU. con Irán amenaza el suministro energético mundial.

Trump —quien no puede declarar legalmente a Venezuela como el estado número 51 sin la aprobación del Congreso de EE. UU. o el consentimiento venezolano— no ha descartado la intervención militar en lo que respecta a sus ambiciones imperiales de ocupar Groenlandia. En cuanto a Venezuela, EE. UU. ya ha desplegado una de las flotas navales más grandes del Caribe en décadas y continúa con una serie de bombardeos letales contra supuestas embarcaciones de narcotraficantes en la región.

El lunes, Trump declaró a los periodistas en la Casa Blanca que las operaciones estadounidenses en Venezuela eran una muestra de “genialidad militar”.

“Venezuela es un país muy feliz en este momento”, dijo también Trump a Sharyl Attkisson, del programa Full Measure, en una entrevista que se emitió el 10 de mayo.

“Estaban desdichados. Ahora están contentos. Todo está bien gestionado”, dijo, y continuó: “La producción de petróleo es enorme, la mayor en muchos años. Y las grandes compañías petroleras están instalando las torres de perforación más grandes y espectaculares que jamás hayas visto”.

Rodríguez no ha anunciado públicamente un calendario para la celebración de elecciones democráticas, lo que ha generado temores de que la Casa Blanca haya abandonado su objetivo declarado de impulsar al país hacia la democracia después de que Trump dijera que EE. UU. “gobernaría” Venezuela indefinidamente.

Recientemente, la líder interina declaró a los periodistas que las elecciones se celebrarían “en algún momento”.

“Estamos en la fase de estabilidad”, declaró recientemente a Politico Jarrod Agen, principal asesor energético de Trump. Añadió: “Y se trata, fundamentalmente, de concretar los acuerdos energéticos y de conseguir fondos para las actividades cotidianas de Venezuela”.

EE. UU. reabrió su embajada en Caracas en marzo y los vuelos directos desde suelo estadounidense se reanudaron el mes pasado.

En declaraciones posteriores al anuncio de la captura de Maduro en enero, Trump dijo que un grupo interino liderado por altos funcionarios de su Administración “gobernaría” el país durante “un período de tiempo” hasta que EE. UU. determinara que podía tener lugar una “transición pacífica y justa”.

Trump no descartó la posibilidad de enviar tropas estadounidenses a territorio venezolano, aunque sugirió que los recursos militares de EE. UU. protegerían la vasta infraestructura petrolera de Venezuela, un país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo.

Luego, EE. UU. vendería “grandes cantidades de petróleo a otros países”, según declaró tras la captura de Maduro. “Estamos en el negocio del petróleo”, agregó el mandatario.

Posteriormente, afirmó que las compañías petroleras estadounidenses planeaban invertir 100.000 millones de dólares en la “reconstrucción de su infraestructura de petróleo y gas, de una forma mucho más grande, mejor y más moderna”.

Trump también ha aprovechado la crisis venezolana para revivir una teoría conspirativa desacreditada según la cual las empresas de tecnología electoral fueron diseñadas para amañar las elecciones venezolanas y luego desplegadas en EE. UU. para manipular los resultados y llevar a Joe Biden a la presidencia. En enero, el presidente compartió una publicación en la que afirmaba que la CIA había subcontratado a esas empresas para amañar las elecciones en su contra en 2020.

En su testimonio ante miembros del Congreso en enero, el secretario de Estado Marco Rubio matizó las amenazas militares a Venezuela, afirmando que EE. UU. no estaba “preparado” para emprender acciones militares en Venezuela “en ningún momento” después de la captura de Maduro.

“La única presencia militar que verán en Venezuela son nuestros guardias de la Infantería de Marina en la embajada”, dijo.

Pero desde entonces, el Trump ha insinuado repetidamente que, de todos modos, le interesa anexionarse el país. “¿Estadidad para Venezuela? ¿Estado N°51?", escribió en Truth Social después de que Venezuela derrotara a Italia en el Clásico Mundial de Béisbol en marzo.

Las amenazas del presidente han alarmado a los críticos, quienes temen que EE. UU. pueda desconocer acuerdos internacionales y abrir la puerta a que regímenes autoritarios tomen medidas similares.

“El pueblo venezolano merece una transición democrática y que los responsables de graves violaciones de los derechos humanos rindan cuentas ante la ley”, escribió una coalición de más de 40 grupos de derechos humanos que trabajan en América Latina en un comunicado conjunto a principios de este año.

“Sin embargo, esto no puede justificar el colapso del orden internacional ni legitimar medios violentos y unilaterales que impongan la lógica del más fuerte”, afirmaron.

Traducción de Sara Pignatiello