Las 5 alertas de cómo Colombia se endeuda al precio más caro en décadas

2026-05-24 03:28:42 - MUNDO


Cuando Colombia se endeuda caro, las consecuencias llegan hasta en la cuota del crédito hipotecario, el presupuesto del hospital público y las obras que no se construirán por altas tasas de interés. Eso está pasando a lo largo del 2026, cuando la deuda pública vive su momento más difícil con tasas hasta el 15% y los TES (los títulos con los que el Gobierno financia su deuda) con fuertes caídas en su valor; por ejemplo, el índice de deuda pública de Corficolombiana cayó 2,34% solo en mayo.

El caso más reciente pasó esta semana cuando elMinisterio de Hacienda vendió títulos de deuda de corto plazo a un año, pagando una tasa del 13,9% de interés. Es el nivel más alto en toda la serie histórica de esa clase de papeles desde 2011. El problema de este endeudamiento es que el reloj ya empieza a correr porque, en 12 meses, ese dinero hay que devolverlo con intereses.

Para dimensionar la presión al alza basta con remontarse a principios de año, en esos momentos un TES a un año costaba 11,49%, hoy en la subasta número 20 de Títulos de Corto Plazo (TCO), la tasa rozó el 14%. En paralelo, los TES a 10 años rondaron el 14,5% y algunas colocaciones directas tocaron el 15%.

Por eso, Diego Montañez Herrera, analista sénior económico de Eafit, lo calificó así: “Ya es más rentable prestarle al Gobierno que financiar una vivienda, cuya tasa hipotecaria, de más largo plazo, está alrededor del 13%”. Eso, en términos sencillos, significa que el Estado colombiano es percibido hoy como un deudor más riesgoso que un hogar promedio.

Para un gobierno que necesita dinero con urgencia, ese es un síntoma grave. “El mercado ya comienza a asumir un default sobre la deuda colombiana”, advirtió el analista Pablo García. Teniendo en cuenta, además, que en solo un año esa deuda toca refinanciarla otra vez.

Esta semana, la señal fue aún más evidente, en la subasta semanal de deuda a corto plazo, el país necesitaba $900.000 millones, recibió ofertas por $850.000 millones y solo compró $650.000 millones porque consideró que los $200.000 millones restantes llegaban a tasas inaceptables. El mercado no alcanzó a cubrir lo que el Gobierno necesitaba.

Por otro lado, el Ministerio de Hacienda triplicó el monto de una subasta de TES tasa fija el 13 de mayo, de $1 billón a $3 billones, lo que disparó las alarmas del mercado sobre si el Gobierno tenía una urgencia de caja. Por otro, la subasta de bonos del Tesoro de Estados Unidos a 30 años se realizó esa misma semana con una tasa de 5,046%, la más alta desde 2007, lo que redujo el apetito global por deuda emergente, incluida la colombiana.

Además, en la segunda semana de mayo, el Gobierno puso bonos de deuda pública que rompieron la barrera del 15% de rendimiento. Ante esto,Felipe Campos, gerente de inversión y estrategia de Alianza Valores, detalló que los TES se treparon del 9,6% al 13%, mientras el Banco bajaba tasas y la regla fiscal se volvía un saludo a la bandera por segunda vez. “Y se acaban de subir del 12,7% al 14,9% con tasas quietas mientras dinamitaban la institucionalidad del Emisor”. Para Campos, con base en estos números, el Gobierno es el que le subió las tasas al país, no el Banco de la República.

Incluso, este misma semana, el 20 de mayo, el Ministerio volvió a las subastas, pero con TES en UVR (títulos atados a la inflación) a plazos de hasta 2062 por $801.000 millones en el mercado público de valores colombiano. Hasta con tasas de corte de 7,880%.

Bajo este escenario, el analista Montañez y Germán Machado, profesor de Economía, detallaron cinco riesgos que enfrenta Colombia por endeudarse a tasas altas.

Montañez recordó que esta semana Colombia tuvo que pagar cerca de 14% para endeudarse a solo un año, una tasa extremadamente alta para un país que necesita refinanciar deuda constantemente. “La desconfianza en el manejo de las finanzas públicas ha provocado que inversionistas le cobren al país tasas de interés altísimas, que ya incluso pasan del 15% anual”, dijo Machado. El costo de la deuda está tan desbordado que el pago de intereses ya consume más del 5% de la economía total del país (PIB).

Montañez explicó que cuando sube el costo de la deuda, el Estado termina destinando más recursos al servicio de la deuda y menos espacio queda para inversión, infraestructura o programas sociales en el presente y futuro. “Además de empeñar el futuro de Colombia, cuando el Gobierno paga tasas de interés tan elevadas, el crédito se encarece automáticamente para todos en el país. Comprar una casa, usar la tarjeta de crédito, financiar una moto o pedir un préstamo para sacar adelante un emprendimiento se vuelve un lujo inalcanzable”, afirmó Machado.

Dijo que eso se refleja en tasas altas (14%-15%), aumento del riesgo país, casi el doble que Brasil, y mayores exigencias para prestarle a Colombia. “Para un ciudadano de a pie, esto se traduce en crisis inflacionaria y devaluación profunda, el dinero colombiano perdería su valor rápidamente, los ahorros se diluirían y el costo del mercado, los arriendos y el transporte se multiplicarían”, precisó Machado.

Indicó que hoy el crecimiento depende mucho del consumo y del gasto público (no es sostenible), mientras sectores clave como construcción e inversión siguen rezagados. “El Gobierno Petro está gastando a manos llenas pero está viviendo “del diario”: la caja solo alcanza para 5 días. Al Gobierno no le cuadran las cuentas y tiene que salir a pedir préstamos cada semana para cumplir con las obligaciones. Aún así, la crisis fiscal ya está acá”, insistió Machado.

Lo expuso así: más deuda, luego tasas más altas, después más pago de intereses, enseguida menos espacio fiscal y menor inversión y crecimiento. “La deuda pública cerró 2025 en 64.7% del PIB, sobrepasando con creces los límites de prudencia que dicta la ley (la Regla Fiscal, que exige converger hacia el 55%). Hoy estamos peligrosamente cerca de la barrera del 71%, que es el punto donde las cuentas del Estado se vuelven técnicamente insostenibles. Llegar a ese límite de no retorno generaría un colapso de la confianza económica”, sentenció Machado.

Colombia ha colocado en lo corrido de 2026 cerca de $16,2 billones en TCO en 20 subastas, con tasas que arrancaron en 11,49% y ya superan el 13,9%. El cupo autorizado para este año es de $67 billones, lo que deja disponibles unos $50,8 billones adicionales en posibles emisiones. Refinanciar esa deuda a las tasas actuales implica un costo financiero que el país no contemplaba al inicio del año.

Por eso, el reciente informe de coyuntura de Valor Público de la Universidad Eafit alertó: “El gobierno lleva años gastando más de lo que ingresa, las calificadoras internacionales han bajado su nota crediticia repetidamente, y hoy el país paga tasas históricamente altas para financiarse”. Ya la Contraloría envió una alerta disciplinaria al Ministerio de Hacienda advirtiendo sobre “riesgos inminentes de afectación negativa a los intereses patrimoniales del Estado”. Señaló que Colombia se está endeudando más caro y está incrementando la emisión de deuda a corto plazo, una combinación que aumenta el riesgo de refinanciación.

Por lo tanto, Henry Amorocho, analista y docente de Hacienda Pública, advirtió que el creciente endeudamiento del Gobierno está elevando las tasas de interés, presionando la inflación y deteriorando la sostenibilidad fiscal del país. Según explicó, solo en 2025 se han colocado cerca de $93 billones en TES, mientras las tasas han escalado “del 9,6% al 14,9%”, lo que representa un aumento del 55,2%.

Amorocho sostuvo que el Ejecutivo está financiando gastos corrientes con deuda interna y operaciones de tesorería, situación que, a su juicio, “está atizando el proceso inflacionario en Colombia” y elevando la percepción de riesgo. Además, alertó sobre un “cóctel Molotov” fiscal compuesto por déficit de caja, apropiaciones y liquidez, junto con un déficit fiscal que podría superar el 6,4% del PIB.

Ante este panorama, Juan Alberto Londoño, exviceministro de Hacienda, señaló que Colombia está construyendo un problema estructural, debido a que “la mayor trampa es que estas operaciones no se ven reflejadas en el consolidado de deuda pública por ser consideradas operaciones de tesorería, pero el próximo gobierno tendrá que pagarlas”. Es decir, son préstamos rápidos para cubrir gastos del día a día que, en teoría, se pagan en el mismo año.

Londoño, citando información de la candidata Paloma Valencia, mostró que, en 2025, el Gobierno emitió $92,7 billones en títulos de corto plazo, deuda que vence en menos de un año. Eso representa un aumento del 368% frente a 2024, algo sin precedentes en la historia fiscal del país. Además, en términos reales, descontando la inflación, las tasas actuales son las más altas de los últimos cinco años. El gobierno actual las recibió al 3% real; hoy están en 8,6% real.

El propio jefe de Crédito Público, Javier Cuéllar, reconoció públicamente que “falló en su pronóstico” cuando las tasas rompieron el 14%. “En ese momento no había una política monetaria tan agresiva ni una sobrerreacción del mercado al salario mínimo”, explicó en una intervención.

En medio del deterioro, el Ministerio de Hacienda ha ejecutado una estrategia poco convencional. Entre abril de 2025 y abril de 2026, aumentó la proporción de su deuda en pesos del 68% al 74% del total, mientras redujo la denominada en dólares del 29% al 16%. La apuesta es reducir la exposición al riesgo cambiario.

Para lograrlo, según el equipo deInvestigaciones Económicas del Banco de Bogotá, Hacienda ha realizado cuatro operaciones directas de emisión de TCO y TES, por fuera de las subastas regulares, para conseguir pesos y dólares con los que recomprar bonos externos (Yankees). El mecanismo genera ruido en los mercados, pero Hacienda lo defiende como una forma de reducir el riesgo cambiario de largo plazo mediante canjes de deuda externa por deuda local.

Cuéllar lo explicó así: “Posiblemente estamos en la parte alta del ciclo en términos de tasa de interés”, lo que justificaría evitar concentrar emisiones a muy largo plazo mientras se espera que las tasas bajen. Así las cosas, lo que empezaba como un problema para el próximo presidente puede convertirse en una crisis antes de que termine este gobierno, porque necesita volver al mercado de deuda semana a semana para pagar salarios de funcionarios, pensiones y gastos básicos. Cada punto adicional de tasa es plata que sale del bolsillo de todos los colombianos. “¡Colombia se está endeudando con el gota a gota!”, advirtió la senadora y candidata presidencia Paloma Valencia. Y remató: “El próximo gobierno tendrá que endeudarse por billones solo para pagar la irresponsabilidad del actual”. Amorocho señaló que el próximo Gobierno deberá aplicar un fuerte ajuste del gasto público, estimado en al menos $34 billones, para evitar un mayor deterioro económico y contener una inflación que proyecta entre 6,4% y 6,7% al cierre del año.

Fuente: google.com