2026-05-24 11:42:42 - MUNDO
Con baquetas en mano, el corazón crescendo a cada latido y una rebeldía que ya no puede ser silenciada, las mujeres han tomado el control de sus propios ritmos demostrando en cada golpe que también pueden hacer ruido.
En una industria y un instrumento históricamente dominados por hombres, tres voces dan testimonio de los retos que enfrentaron en la búsqueda por el reconocimiento y visibilidad que por muchos años les fueron negados a las mujeres bateristas: Norma López, Jenny Bombo y Mariela Sánchez.
Norma López tiene más de 40 años como baterista y ha pasado por diversos proyectos: Crisálida, Flor de Metal y actualmente Las Ñoras. Para ella, la música siempre fue un refugio, creció escuchando las estaciones Radio Éxitos, La Pantera y Radio Capital. Entre tanta música, hubo una banda que fue clave en su inquietud por querer aprender batería. “Yo crecí con el rock y escuchaba a Zeppelin. Ahí me llamó mucho la atención Bonham. Y entonces me entró esa inquietud de tocar la batería”, recuerda.
Norma aprendió a tocar el instrumento, pero no se conformaba con eso, quería llevarlo al siguiente nivel. “Tenía una banda que se llamaba Crisálida, pero este grupo duró muy poco. Y yo pues tenía toda la intención de ir en serio”, dice. Así nació Flor de Metal, una de las primeras bandas conformadas en su totalidad por mujeres y que logró un reconocimiento dentro de la escena rock mexicana en los años 80. Y aunque su paso fue efímero, Flor de Metal fue clave para inspirar a más mujeres.
La rebeldía e irreverencia total subió al escenario en 1996. Las Ultrasónicas nacieron con un objetivo: desafiar los roles de género y la percepción de las mujeres en la música.
“Nos encantaba Courtney Love, la bajista Kim Gordon de Sonic Youth, o la bajista de los Pixies. Eran como un aliciente para aprender a tocar, queríamos ser como nuestros ídolos y sonar como las bandas que nos gustaban. Esa fue una gran influencia para hacer a las ultras, aparte del cotorreo y de pasarla padre”, dice Jenny Bombo, cofundadora y baterista de Las Ultrasónicas.
Cuenta que no fue sencillo estar en los escenarios en una época en la que la presencia de la mujer en la música escaseaba o se limitaba a ser vocalistas.
“También había por ahí alguno que otro machín que decía, ‘Toca bien para ser mujer’ o ‘No está mal para ser chicas’. Son demasiado exigentes con la mujer, ¿no? Tienes como que pelear un poco tu lugar para poder estar a la altura de los hombres”, explica.
El camino no fue sencillo, recuerda, pero la perseverancia y pasión por hacer música les abrió camino consolidándolas como una banda de culto dentro del punk-rock mexicano.
Historias como las de Norma o Jenny hay demasiadas, y todas merecen ser contadas. Con eso en mente fue que Mariela Sánchez, baterista de Bloody Benders, fundó el proyecto Las mujeres también hacemos ruido, un espacio de sororidad en el que las mujeres comparten las historias y ritmos que marcaron su camino en la batería.
“Si no existen los espacios, hay que crearlos, ¿no? Es lo que yo pienso y lo que he estado haciendo. Entonces, al crear los espacios damos voz a otras personas, y de esa manera conectamos con historias”, dice Mariela.
Es así como nació el Encuentro de mujeres bateristas, un festival que forma parte del proyecto de Mariela que ya ha tenido tres ediciones: el primer encuentro en marzo de 2025, el segundo en agosto del mismo año y el tercero el pasado 22 de marzo, en el Museo Universitario del Chopo, de la UNAM.
Proyectos como el de Mariela contribuyen a la visibilidad y reconocimiento de las mujeres bateristas, un paso importante para eliminar la brecha de género aún presente en la música.
De acuerdo con datos de la organización Women in Music (WIM), las mujeres representan sólo el 30% de la industria musical. Esta desigualdad también se refleja en la brecha salarial, con una diferencia media del 35%.
La falta de representación y visibilidad de las mujeres también se ve en festivales y premiaciones, pues las bandas exclusivamente de mujeres apenas llegan al 9.5% del total, porcentaje que aumenta a un modesto 22.5% al considerar bandas mixtas, de acuerdo con datos de la iniciativa Ruidosa.
Aunque no existe una estadística oficial sobre el porcentaje de mujeres bateristas en México, diversos informes y estudios, como el del movimiento Ella Suena, sobre la industria musical, indican que la presencia femenina instrumentista es baja, estimada en un 10% del total de músicos.
El camino no es fácil, pero sí posible. Vale la pena tomar las baquetas y dar el primer golpe en la batería, instrumento que, a juicio de Mariela Sánchez, “te permite ser tú misma”. Para Jenny Bombo, de Las Ultrasónicas, la batería la llevó a explorar otros caminos. Mientras que para Norma López, la batería “es el corazón de la música”.
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