2026-05-24 16:24:43 - MUNDO
Se multiplican los bloqueos en el altiplano boliviano. La situación se agravó luego del fracaso de un nuevo operativo policial-militar destinado a despejar la ruta troncal entre La Paz y Oruro, considerada clave para el abastecimiento del occidente boliviano.
De acuerdo con la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), este domingo amanecieron activos 59 puntos de bloqueo distribuidos en seis regiones del país. Las mayores concentraciones se registran en los departamentos andinos de La Paz, Oruro y Potosí, además de cortes en Cochabamba, Chuquisaca y Santa Cruz, según reportó la agencia de noticias EFE.
Los únicos departamentos sin interrupciones viales son Beni, Pando y Tarija. Sin embargo, las protestas mantienen prácticamente cercado el eje occidental del país, especialmente las ciudades de La Paz y El Alto, donde ya se reportan problemas de abastecimiento y aumentos de precios en productos básicos, combustible e insumos médicos.
Los manifestantes exigen la renuncia del presidente Paz y denuncian el deterioro económico y social del país. Las movilizaciones están lideradas por sectores campesinos aimaras del altiplano, organizaciones sindicales vinculadas a la Central Obrera Boliviana (COB) y grupos afines al expresidente, Evo Morales.
Un día antes, fracasó un operativo para desbloquear la ruta La Paz-Oruro. El sábado 23 de mayo, fuerzas policiales y militares intentaron abrir un “corredor humanitario con banderas blancas” sobre la carretera de 227 kilómetros que conecta La Paz con Oruro. El operativo buscaba permitir el paso de cientos de camiones retenidos y garantizar el transporte de alimentos, combustibles y medicamentos.
Sin embargo, la intervención volvió a fracasar. Según EFE y medios locales, los manifestantes resistieron el avance del contingente con piedras, hondas y cargas de dinamita. Aunque las autoridades lograron despejar temporalmente algunos tramos utilizando tractores y maquinaria pesada, los bloqueadores reinstalaron rápidamente obstáculos con troncos, tierra y rocas.
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, informó que la caravana oficial sufrió al menos tres emboscadas durante el operativo. Según un comunicado de su despacho, uno de los vehículos fue alcanzado por piedras que destruyeron el vidrio trasero. El ministro aseguró que la comitiva debió utilizar rutas alternativas para regresar a La Paz durante la madrugada del domingo.
El operativo representa el segundo intento fallido del Gobierno por despejar esa vía estratégica desde el pasado 16 de mayo.
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En paralelo al aumento de la tensión, una reunión convocada para este domingo 24 de mayo por el Gobierno con dirigentes campesinos tampoco logró instalarse debido a la ausencia de los principales representantes de la Federación Departamental Única de Trabajadores Campesinos Túpac Katari, eegún reportó el diario local ‘La Razón’.
El encuentro había sido convocado por el Ejecutivo en la Casa Grande del Pueblo, sede presidencial en La Paz, pero quedó frustrado el inicio formal de conversaciones.
La Administración de Paz había planteado la instalación de una mesa de negociación con mediación de la Iglesia Católica, organismos de derechos humanos y representantes evangélicos. El objetivo era encontrar una salida a la crisis y negociar el desbloqueo de carreteras.
Los grupos de manifestantes condicionaron cualquier negociación a respuestas concretas sobre sus demandas económicas y políticas, manteniendo una postura crítica hacia el Gobierno.
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En medio de la creciente conflictividad, el presidente Rodrigo Paz endureció su discurso. En declaraciones recogidas por el portal ‘Erbol’ y el canal de televisión local ‘Unitel’, el mandatario afirmó que seguirá privilegiando el diálogo, pero advirtió que el Gobierno evalúa otras medidas si la crisis continúa escalando.
“Voy a extremar todos los esfuerzos con el Gabinete para el diálogo, pero todo tiene un límite”, declaró Paz, quien además señaló que la Constitución habilita al Ejecutivo a adoptar medidas excepcionales si la situación lo requiere.
El mandatario evitó confirmar directamente la aplicación de un estado de excepción, aunque sostuvo que “todo instrumento constitucional se aplica si es el momento oportuno”.
Asimismo, Paz aseguró que el fin de semana sería “determinante” para alcanzar consensos con algunos sectores y diferenció entre quienes mantienen disposición al diálogo y aquellos a los que acusó de actuar de manera violenta.
Otro de los elementos que elevó la tensión política fue la acusación del presidente sobre una presunta participación de grupos provenientes del Chapare —bastión político y sindical de Evo Morales— en varios puntos de bloqueo.
Según Paz, sectores vinculados a las federaciones cocaleras afines al exmandatario estarían impulsando acciones orientadas a generar confrontación y desestabilización.
El presidente incluso sugirió posibles vínculos entre las movilizaciones y recursos de origen ilícito asociados al narcotráfico, aunque no presentó pruebas públicas. También afirmó que existen personas detenidas transportando dinero presuntamente destinado a financiar las protestas.
Las declaraciones reflejan el creciente enfrentamiento político entre el Gobierno y sectores cercanos a Morales, quien mantiene influencia sobre organizaciones campesinas y sindicales del país.
Mientras continúan los bloqueos, las consecuencias económicas y sociales comienzan a sentirse con fuerza en el occidente boliviano. En ciudades como La Paz, El Alto y Oruro se reportan dificultades para el abastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos.
El Gobierno sostiene que la apertura de corredores humanitarios es prioritaria para evitar una crisis mayor, especialmente en hospitales públicos y mercados urbanos. Sin embargo, la persistencia de los bloqueos y el fracaso de los operativos han dificultado restablecer la circulación normal.
La situación mantiene al país en un clima de alta incertidumbre política y social. Aunque el Ejecutivo insiste en la vía del diálogo, el endurecimiento de las posiciones y la continuidad de las protestas hacen prever una semana decisiva para el futuro inmediato de Bolivia.
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Con EFE y medios locales
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