Dengue en la Argentina: calculan que más de la mitad de la población ya estuvo infectada y pueden darse casos más graves

2026-06-02 15:00:42 - MUNDO


Más de la mitad de las personas que viven en las regiones argentinas donde hay mayor circulación de dengue ya estuvo en contacto con el virus. La conclusión surge de un estudio publicado en The Lancet Regional Health – Americas por investigadores del Conicet y distintas instituciones del país, que analizó miles de donantes de sangre y estimó que las infecciones reales fueron muy superiores a las detectadas por el sistema de vigilancia.

De hecho, durante la histórica epidemia de 2023-2024 se confirmaron oficialmente 583.297 casos, y los autores calculan que la cantidad acumulada de personas infectadas en las regiones analizadas ronda los 20 millones. La diferencia se explica, en gran medida, por la alta proporción de infecciones asintomáticas y por personas que nunca consultan o no llegan a ser diagnosticadas durante los brotes.

Además, los investigadores encontraron cinco personas que donaron sangre sin saber que estaban infectadas con dengue, lo que muestra que existe una ventana en la que una persona puede transmitir el virus a través de una transfusión sin presentar síntomas.

El trabajo, liderado por Diego Martín Flichman, primer autor del estudio e investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida (INBIRS), contó con la participación de Federico Di Lello y Patricia Baré, investigadores del Instituto de Medicina Experimental (IMEx-Conicet).

Al comparar la situación actual con la observada pocos años atrás, los autores encontraron un cambio drástico: mientras que un estudio nacional realizado con muestras recolectadas entre 2020 y 2021 había mostrado que el 14,4% de los donantes tenía anticuerpos contra el dengue, las nuevas mediciones revelaron que la seroprevalencia alcanzó el 23,1% en 2023 y superó el 50% en 2025, luego de los dos mayores brotes registrados.

“En 2022 publicamos el primer estudio nacional con donantes de sangre utilizando muestras recolectadas durante el brote de 2020. En ese trabajo vimos que alrededor del 14% de los donantes ya había estado expuesto al virus y que circulaban varios serotipos, lo que anticipaba el riesgo de formas más graves en futuros brotes”, explicó Di Lello.

Los investigadores recurrieron nuevamente a los bancos de sangre porque los donantes constituyen una herramienta epidemiológica muy valiosa para estimar cuántas personas estuvieron realmente infectadas.

El primer trabajo, publicado en 2022 en Journal of Clinical Virology, incluyó 1530 donantes de sangre de las regiones Centro, Noreste y Noroeste del país y encontró una seroprevalencia nacional del 14,4%. Los valores más altos se observaron en Misiones (27,5%), Corrientes (20,4%) y el Área Metropolitana de Buenos Aires (24,5%).

Aquel trabajo también mostró la circulación simultánea de distintos serotipos del virus. El 79,3% de las muestras correspondía al serotipo DENV-1, pero también se detectaron DENV-4 (19,9%) y DENV-2 (0,8%). Los autores advirtieron entonces que la coexistencia de varios serotipos podía aumentar el riesgo de dengue grave en brotes futuros.

Para actualizar el panorama, el equipo analizó 5443 donantes de sangre de las mismas regiones del país en dos momentos: durante el brote de 2023 y luego de la gran epidemia de 2024. Los resultados mostraron una aceleración inédita de la circulación viral.

En 2023, la seroprevalencia ya había ascendido a 23,1%, con provincias que alcanzaban valores de hasta 42%. Pero el salto más llamativo apareció en 2025: el 50,6% de los donantes tenía anticuerpos contra el dengue, con algunas provincias donde la cifra llegó al 78,8%.

La diferencia con los números oficiales refleja la llamada “pirámide de vigilancia”, donde los reportes del ministerio de Salud representan solo una parte de la carga real de la enfermedad. Los pocos casos identificados se deben a la alta proporción de infecciones asintomáticas, a que muchos pacientes sintomáticos no consultan por acceso limitado o por percibir la enfermedad como leve, y al subregistro característico de los sistemas de notificación en períodos de brote.

Por un lado, confirma que el dengue ya no es un fenómeno esporádico en la Argentina sino una infección ampliamente distribuida en las regiones donde circula el mosquito Aedes aegypti, vector del virus. Los autores destacan que la expansión observada en áreas urbanas y periurbanas indica una circulación viral mucho más intensa que la registrada hace apenas unos años.

A su vez, aumenta la probabilidad de reinfecciones. El dengue tiene cuatro serotipos distintos y una infección genera inmunidad duradera frente al serotipo que la causó, pero no necesariamente frente a los demás. Una segunda infección por un serotipo diferente puede incrementar el riesgo de desarrollar formas graves de la enfermedad.

Además de medir la exposición previa al virus, el nuevo estudio buscó responder una pregunta poco explorada en la Argentina: si existía riesgo de transmisión por transfusión sanguínea.

Para ello, los investigadores realizaron pruebas moleculares en 3000 donantes durante el pico del brote de 2023. Encontraron fragmentos de ARN viral en cinco personas aparentemente sanas que habían donado sangre. Todos los casos correspondieron a Tucumán.

“Analizamos el riesgo de transmisión por transfusión y encontramos donantes que tenían el virus en la sangre. Hoy en día el dengue no se testea en los bancos de sangre, pero estos resultados muestran que podría ser necesario evaluar la posibilidad de hacerlo, al menos en situaciones de brotes como los que sufrimos recientemente”, sostuvo Flichman.

Fuente: google.com