Del homenaje tomaron parte el presidente de la Asociación Alianza Israelita, Jorge Banchik; el arzobispo de Salta, Monseñor Mario Antonio Cargnello; representantes de otros cleros religiosos; el secretario de gobierno, Maximiliano Troyano y su par de planificación estratégica, Dante Apaza.
El encendido de seis velas simbolizó a los seis millones de judíos asesinados por los nazis y sus aliados y estuvo dedicado a los soldados judíos caídos en combate, a las comunidades, sinagogas y organizaciones destruidas con objeto de borrar el nombre y la cultura de Israel de la faz de la tierra. También simbolizaron a las madres de judíos asesinados, al millón y medio de niños que fueron exterminados, a los sobrevivientes del horror y a todas las personas que aún a riesgo de la propia vida, colaboraron para salvar y esconder judíos.
Durante su alocución, Galante relató la forma en que él y su familia fueron sacados de la isla griega de Rodas y llevados primero en barco y luego en tren al campo de concentración de Auschwitz, donde fue de los pocos que pudo sobrevivir a la furia del nazismo.
En ese relato dio detalles de algunas de las vejaciones a las que fueron sometidos, cargó contra quienes buscaron negar la existencia del holocausto y aseguró que, como sobreviviente, tiene la misión de dar testimonio para mantener viva la memoria y contribuir a evitar que hechos como estos se repitan en la historia ante el silencio de todo el mundo.
Vi tratando de no ver y esa fue la única manera de sobrevivir, expresó Galante, quien hoy tiene 86 años, esposa, dos hijos y dos nietos y que tras llegar al país debió esperar 50 años antes de animarse a contar su triste experiencia.
Grabaron en mi brazo B7328, para reemplazar mi identidad,expresó y más adelante dijo también vi que el deseo de sobrevivir no tiene límites, para terminar pidiendo a todos recordar a los mártires de la Shoa porque si nos olvidamos de ellos los estaremos matando nuevamente, concluyó.