Con su avión atravesó un sinfín de aventuras. Por su intrepidez, alguna de ellas casi puso en jaque su vida. Curiosamente, no fue su oficio de aviador lo que esta vez lo confrontó con la desgracia, sino una de las cuchillas de una máquina desmalezadora en mal funcionamiento. En el accidente rural se cortó la tibia y el peroné. Sin embargo, y después de haber perdido mucha sangre, el empresario con gran entereza se va recuperando.