Escuchas ‘Cambalache’ y es imposible que no se te ponga la piel de gallina. Discépolo escribió ‘Cambalache’ en 1934, y el hecho de que hoy, casi un siglo después, uno lo sienta como una descripción exacta de nuestra realidad, es la prueba más dolorosa de ese estancamiento en el que aún nos encontramos.