Se estima que dentro de una ciudad de América Latina una persona promedio produce entre un 1 y 1.3 kg de basura por día. Ahora bien, ¿a dónde va esa basura? La basura no desaparece: cambia de forma y de destino. Todo depende de qué se tira y de cómo cada ciudad la gestiona. En ese marco, el destino principal debe ser el relleno sanitario donde la basura se compacta, se cubre de tierra y se controla para evitar la contaminación.