Me usaron y también soy víctima del fraude

2016-04-08 07:36:06 - REGIONALES

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Esta propiedad quedó a nombre de la gerente del hospital de Las Lajitas.


En Anta aún resuenan los ecos de las reveladoras declaraciones que hizo la sobrina del intendente de Las Lajitas, Marisel Álvarez, tras la publicación del informe periodístico que describió las maniobras con las que Alberto Fermani y Estelina Aguirre se adueñaron de las casas del Ministerio de Salud

Al verse envuelta en un escándalo, la joven se presentó en una radio de Apolinario Saravia, ante el periodista Cándido Iradis, y así aclaró su situación. El audio de aquella entrevista está disponible en El Tribuno digital.

Marisel, ¿sos precisamente la persona que El Tribuno nombró en el informe periodístico?


Soy la misma. Soy Marisel Alvarez. La gente acá me conoce, porque me crié en Apolinario Saravia, pero lo que muchos desconocen es mi vinculación con Alberto Fermani, actual intendente de Las Lajitas.

¿Cuál es tu vinculación con Alberto Fermani, actual intendente de Las Lajitas? 
Soy su sobrina. Actualmente está separado, no así divorciado... 

¿Sobrina política? 
Sobrina política...

Tu tía, ¿qué parentesco tiene con tu papá o tu mamá?
Mi tía es hermana de mi mamá. Justamente me veo involucrada en este fraude porque accedí a un pedido familiar, un pedido personal de parte de mi tía Norma, que es la mujer de Alberto. En ese entonces ellos atravesaban una crisis matrimonial y estaban por separar sus bienes. El pedido vino porque soy también madrina de la hija que ellos tienen en común y esa casa se la querían dejar a Florencia. 

¿Quién es Florencia? 
Es la hija de Alberto con Norma.

¿Cuántos años tiene?
Recién está cumpliendo la mayoría de edad (hoy tiene 20 años). Por eso me pidieron que la casa estuviera a mi nombre hasta que ella cumpliera la mayoría de edad.

¿Ellos te pidieron que esa casa, de la propiedad de ambos, pasara a ser tuya con una compra ficticia, porque la idea era dejar esa casa para Florencia?
Totalmente...

¿O sea que hacen una compra ficticia?
Hacen una compra ficticia de la cual yo soy totalmente conciente y a la que accedo con total confianza porque, en verdad, yo desconocía hasta entonces cuál era la procedencia y el trasfondo de esa propiedad. Y la verdad es que nunca lo cuestioné hasta hace un tiempo, cuando yo también escuché los rumores y empecé a dimensionar las consecuencias. No hay manera de que yo pueda justificar esa compra. Actualmente trabajo en Tucumán y paralelamente estoy terminando mis estudios con mucho sacrificio. De hecho cuando empecé a conocer el trasfondo de esa propiedad directamente se lo planteé a ellos y así fue cómo hicieron el traspaso.

¿O sea que vuelven a hacer otra venta ficticia? ¿Hacen como que vos le vendés la casa a Fermani por 80.000 pesos?
Exactamente. Así fue, y justamente por eso hoy estoy en los medios y, la verdad, me afecta muchísimo, porque acá la gente me conoce, sobre todo a mi familia, y me veo involucrada en un fraude así cuando obré totalmente de buena fe. Accedí a un pedido familiar, a un pedido personal que en ese momento nunca cuestioné, porque simplemente estaba ayudando a un familiar y desconocía la procedencia de esa casa.

¿Sabías de dónde había provenido el dinero con el que tu tía y el doctor Fermani habían adquirido esa vivienda?
La verdad que yo lo desconocía. Siempre asumí que esa propiedad era de ellos.

¿Ellos siempre vivieron en esa casa?
Desde que yo tengo uso de la razón. Era muy chica.

¿Vos no sabías a quién ni por cuánto la habían comprado?
Lo desconocía absolutamente. Puede parecer absurdo, pero ante un pedido así jamás cuestioné, porque estaba la confianza.

¿Y a quién le habrías comprado vos la vivienda en aquella venta ficticia?
A Eduardo Paiva.

¿El era el primer propietario?
Supuestamente. Es lo que figuraba en los papeles.

¿Y lo conocés a Eduardo Paiva?
No tuve el gusto. 

Él te la vende supuestamente por 60 mil pesos...
Sí, exactamente, por 60 mil. 

¿Y cómo se hace la operación si no estaba el titular de la venta? 
Aunque vos no lo creas, se la realizó, se la hizo, y hoy soy consciente de las consecuencias que esto trae, pero yo nunca lo dimensioné así. Solamente respondí a un pedido familiar y puse una firma. 

Pusiste una firma y la casa pasó a tu nombre...
Sí...

¿Y cuánto tiempo la tuviste a tu nombre?
Poco tiempo. Ese mismo año, por circunstancias eventuales, también escuché el rumor de que esas casas eran, en realidad, propiedad del Ministerio de Salud. Inmediatamente me puse en contacto con ellos para realizar el traspaso. Me garantizaron que quedaría totalmente desafectada de esta situación, porque la verdad es que lo ignoraba, y hoy me doy cuenta de que no es así. Obviamente, me hago cargo y veré la forma de limpiar mi nombre, porque en esta situación también he sido una víctima. Reconozco que cometí un error. Muchas veces uno lo hace sin medir cuando se trata de la familia, pero hoy las consecuencias que yo tengo que asumir son otras. Más que nada quería que la gente conociera mi verdad. Me crié en Apolinario Saravia, el pueblo me conoce, siempre fui una persona honesta y quiero seguir obrando de esa forma. Cuando uno no actúa de mala fe puede dar la cara, y hacer el descargo, como lo hago yo ahora.

Menos casas para Salud
Hasta hace tres años, las casas se concedían mediante comodato a los profesionales de la Salud y el les descontaba el monto convenido en los contratos. Una de las viviendas, matrícula 3155, empezó a usarse como dependencia provincial.

FUENTE: EL TRIBUNO



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