2016-09-06 13:30:15 - OPINIÓN
Tiempo de lectura: 8 minutos, 7 segundosMariana Jacobs es psicooncologa y trabaja en cuidados paliativos que es una especialidad de la medicina que se encarga de acompañar a los pacientes en situación extrema y cuando están a un paso de la muerte. Mariana escribió un texto conmovedor en Facebook, donde cuenta todo lo que aprendió en su trato con seres humanos en estado terminal. Quiso compartir esa experiencia que te sacude hasta la fibra más íntima.
Va el post mas largo del mundo. para
todos aquellos que me piden que me siente a escribir.
Espero que les guste, pero por sobre todas las cosas, espero que les sirva.
bss
Las Siete cosas que me enseñaron mis pacientes antes de morir (y que me ayudan a vivir mejor)
Nunca en todos los años que hace q acompaño personas a morir oí a alguien que
me dijera que le daba pena morirse porque le hubiese gustado trabajar más,
ganar más plata, o tener un mejor puesto en una empresa. Nunca. Ni una sola
vez. Y me cuesta creer que alguien alguna vez lo haya dicho.
Con esto de ninguna manera quiero decir que el trabajo no importa. Aquel que se
esforzó en su trabajo y lo disfrutó suele sentirse muy orgulloso de eso al
final de su vida, pero lo que mis pacientes me transmiten una y mil veces es
que lo que verdaderamente nos hace sentir vivos y plenos, lo que inclina la
balanza, no es lo que pasa en el trabajo, no importa cuanto nos guste, no
importa cuanta vocación tengamos. Lo que nos llevamos es lo que pasa cuando
volvés a casa.
No importa cuánto ganes o cuanto creas que necesitás. Cuando se acabe todo, vas
a haber querido pasar mas tiempo en tu casa panza arriba mirando las estrellas,
vas a desear haber pasado mas tiempo cenando con tus amigos y mas domingos con
tus viejos. Vas a desear mas horas en la cama con tu pareja y mas tiempo
jugando en el pasto con tus nietos.
El auto, la cantidad de empleados a tu cargo, las sucursales que abriste, el
cuadro del empelado del mes y los metros cuadrados de tu casa te van a importar
absolutamente nada.
Estamos a tiempo. Pongamos el foco en lo que verdaderamente importa.
Somos de aferrarnos, somos de aguantar, alargamos los procesos, nos
justificamos o justificamos al otro o la situación. Nos cuesta patear tableros.
Y cuando el tiempo que queda es poco, solemos lamentarnos del tiempo perdido.
Y no tengas dudas que el tiempo es lo mas valioso que tenemos.
“me tendría que haber animado” No se porque no mandé todo a la mierda” “no se
porque me banqué eso todos esos años, ” o “Pospuse lo que era importante para
mi”
Hay algo que no nos hace darnos cuenta de que ese tiempo no vuelve. Que es
valiosísimo….es la vuelta de calesita que nos queda. No la desperdicies. Si hay
algo que sentís con todo tu cuerpo que no te hace feliz no sigas aguantando. No
importa el motivo te aseguro que te vas arrepentir. No te aguantes por miedo
cambiar, ni por sostener una apariencia, ni por comodidad, por fiaca, ni por no
ir en contra de la corriente. Porque todo ese miedo y esa fiaca y esa zona de
confort la terminás pagando carísima y cuando te das cuenta, ya es tarde.
Asique desmalezá, patea un par de tableros, quedate con lo bueno, lo que te hace bien, lo que te hace crecer, lo que te hace reir, lo que te hace sentirte interesado y curioso..y a vivir.
Mis pacientes me dicen “creo que me enfermó la bronca que me dió lo que me
hicieron” “estuve tan triste y tan angustiada por lo que me hicieron que creo
que me terminé enfermando por eso, o pase años angustiado por lo que me
hicieron, perdí una década amargado en vez de disfrutar de lo que tenía.”
Guardar rencor enferma (no lo digo yo, lo dicen ellos). Yo creo que la gente se
enferma por muchas cosas. No creo que sea la angustia la causa de todas las
enfermedades. El mundo esta lleno de deprimidos saludables, pero lo que creo
que lo que mis pacientes me intentan decir es que el no haber podido soltar
algo doloroso que les pasó, les hizo daño.
Por eso dejalo ir. Dejalo ser. Perdoná a quien tengas que perdonar. Por vos, no
por ellos. Aunque no te lo pidan. Todos tenemos alguien que nos hizo daño,
alguna cicatriz.. Apoyemos la mochila en el piso y miremos por la ventana,
porque el tren sigue viaje.
(y como dice Charly “es mejor no estar atado a nada”)
Decí gracias. Todos los días. Todos los días. Si,
los 365.
De las cosas más comunes que oigo son : “no me daba cuenta todo lo que tenia..
vivía pendiente de lo que me faltaba y no me daba cuenta de todo lo que tenía ”
o también (y creo que es la frase que mas oí de todos mis pacientes en todos
estos años) “ me quejaba todo el tiempo por pavadas y ahora me doy cuenta de lo
afortunado que era….” .
También es muy común oírlo en relación a la familia. “recibí miles de cosas de
mis viejos y me doy cuenta de nunca les dije realmente gracias”, “mi mujer/mi marido/mi
hermana me acompañó en miles de cosas y creo que nunca se lo agradecí como se
lo merecía”.
Resumen: Tenés tu salud, decí gracias. Tenés una familia, decí
gracias. Tenés un techo y agua potable, decí gracias. Tenés trabajo y comida,
decí gracias. Tenés piernas que te llevan donde querés ir, una genialidad, decí
gracias. Tenés a alguien, aunque sea una sola persona, para la quien sos
importante, decí gracias. Pudiste ir a la escuela, decí gracias. Hoy a la
mañana te levantaste y no te dolía nada, decí gracias. Abriste los ojos a la
mañana?…decí gracias.
Todos los días, cuando te levantes…..Gracias.
(ok, una difícil)
No puedo aconsejarles que recen ni que tengan Fe. Nadie puede hacer eso por
consejo. No se le puede decir a alguien que Crea en Algo… porque la
espiritualidad pertenece a una esfera de la vida que no puede seguirse como un
manual.
Yo solo puedo decirles que en mi experiencia de acompañar en el final, el tener
una experiencia de Dios, o alguna relación con lo Sagrado, o con algo que
concibamos como más importante y más grande y amplio que todos nosotros y todo
el universo, hace toda la diferencia.
Tal vez sea porque el haber cultivado alguna relación con algo más trascendente
que nosotros, algo más importante que todo lo que hacemos y lo lo que somos,
nos da la posibilidad de entender con el corazón que nada de lo que creemos que
somos se termina realmente.
Esa conexión con el “todo” puede tener muchos modos de expresarse. Puede que
sea por medio de la religión, o la práctica de la meditación o alguna filosofía
o por el respeto profundo de la naturaleza o el silencio. Creo que son todos
caminos diferentes pero igualmente válidos. Es solo cuestión de encontrar cual
es el propio, y seguirlo.
Y si lo pienso, todo lo que me enseñan mis pacientes son
distintas versiones de esto mismo:
Oírse, escucharse a uno mismo es amarse. Pasar tiempo con quienes uno ama, es
amar. Ser agradecido es sentirse amado y en el gracias estamos amando a quien
nos dá. Perdonar es ver en el otro su limitación y lograr tocar esa limitación
con compasión. Perdonarse a uno mismo, es una importantísima forma de amor.
En el fondo…..es tan simple. Así de simple. Eso me enseñan mis pacientes. Así
vamos a medir la vida. Así vamos a poner las cosas en la balanza.
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En resumidas cuentas, para morirse bien, es importante vivir
bien. Hace poco un paciente muy querido me dijo antes de morir “trabajé tantos
años para que mi vida sea maravillosa… que ahora que me tengo que ir, me da
pena dejarla…me salió tan linda….”
Hicimos silencio un rato contemplando su vida juntos, sentados en ese misterio…..y
me dijo “Lo hice bien. Valió la pena cada minuto”.
Eso es señores, a vivir.
And in the end.. the love you take…is equal to the love you
make”
The Beatles
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