Más que un deporte, un refugio

Esta linda historia que hoy comparto con ustedes, tiene un matiz humano, nostálgico y muy emotivo. Es la reseña o referencia de un grupo de básquet que nació en los 90, y que aún hoy une generaciones y sana el alma. Sus vivencias transmiten perfectamente cómo el deporte, más allá de la competencia, se convierte en un refugio, un espacio de reencuentro y una terapia para la salud mental y emocional.
2026-07-24 17:59:14 DEPORTES


Un grupo de alrededor de 25 mujeres reencontró en la cancha algo mucho más grande que una pelota y un aro: un espacio de contención, recuerdos y amistad verdadera.

Muchas de ellas comenzaron a dar sus primeros pases en los años 90, en plena adolescencia, cuando el básquet no solo les enseñaba sobre el juego, sino que acompañaba los primeros grandes hitos de la vida, como los primeros noviazgos. Hoy, varios años después y con hijos que llegan hasta los 24 años, la pasión sigue intacta.

Lo que empezó como un reencuentro o una curiosidad, se transformó en un grupo donde la buena onda es la única regla, no existen los favoritismos y la empatía se juega en cada práctica.

En primera persona: La voz de las protagonistas

Bety Moya:

"Para mí es más que un pasatiempo: es mi terapia y mi salvavidas. Es el lugar donde desconecto de todos mis problemas. Estar en este grupo es saber que estás acompañada y llevarte siempre buenos momentos."

Natalia Chávez:

"Obviamente es lo que amo y amé siempre hacer. Volver fue maravilloso, una alegría enorme, y más aún por compartirlo con ustedes."

Luli Jáuregui:

"Empecé a jugar solo por diversión, nunca pensé en integrar un equipo ni entrenar formalmente. Pero al jugar con ellas me dieron ganas de seguir aprendiendo. Es un grupo hermoso donde nadie hace de menos a nadie, todas comparten y no hay favoritismos. Me hicieron sentir segura a la hora de jugar."

Daiana Torres:

"Empecé a los 14 años con el profe Villa acá en Taco Pozo. Volví en el momento en que más lo necesitaba: este año arranqué con trastornos y ataques de ansiedad, y el básquet fue la clave para salir del pozo. Estuve dos meses perdida, donde solo lloraba, pero salí. Me encanta ir, cagarme de risa y compartir con este grupo tan lindo."

Cintia Ávila:

"A los 14 años mis compañeras de colegio me invitaron a practicar. Entrenábamos con Sergio Berón y viajábamos a jugar contra equipos de Las Lajitas, El Galpón y Metán. Hice amigos entrañables, muchos de los cuales hoy están de nuevo conmigo. Volver después de 24 años fue hermoso. En este grupo la mala onda no existe y siempre te dan ánimos cuando te ven bajoneada. Soy feliz de formar parte de esto. Iré hasta que el cuerpo no dé más."

Cecilia Villagra:

"Buen día chicas, que lindo. Comparto lo mismo con ustedes, eso de volver sentirnos bien y compartir lindos momentos. Es bueno que sigamos, que no dejemos, aunque sabemos que alguna por su trabajo le falta tiempo. Pero, aunque sea una hora. Es hermoso desestresarse, pensar solo en jugar, en ponerle ganas, y a nuestra edad seguir aprendiendo un poco más. Animarse, es muy lindo chicas, y las que están empezando, no dejen, sigan que son buenas, jeje."

Sofía Ruiz:

"Bueno, yo empecé a los 12 y medio por entretenimiento, ya que en ese entonces había muerto mi abuelita y yo peleaba mucho con mi mamá. Luego de eso ya empezó a ser como un hobby. Tuve varias enemistades, pero más amistades que otra cosa y me hacía muy feliz. Luego me fui al equipo de las más grandes, y fue la mejor decisión que tomé."

Luján Chávez:

"Yo vivía al frente, así que la verdad no sé cuándo en realidad empecé porque mi juego era ir a la cancha. Solo cruzaba un alambrado, un par de árboles y listo... lo que recuerdo con alegría, es que mi mamá gritaba desde la vereda que venga a comer jajaja, y ya todos los de la cancha sabían mis horarios de comida jajaja. Luego me desconecté cuando me fui a vivir a Tucumán. Aunque si mal no recuerdo, las chicas empezaron a dejar de ir porque ya estaban en otra. En ese entonces, éramos las más chicas con Naty, Lelo y Carmen. Así que ahí dejamos de entrenar. En definitiva, solo tengo recuerdos lindos. Siempre se vivió en muy buena vibra entre todos los que éramos partes. Con un entrenador que nos formó en compromiso, respeto, y sobre todo, en compañerismo. Ojalá algún día pueda volver y llevarnos a competir. I love you Sergio Verón!!!"

Un equipo que juega en la vida

Historias como estas demuestran que nunca es tarde para volver a lo que nos hace felices. Entre risas, anécdotas del pasado y el apoyo mutuo para superar los momentos difíciles del presente, este grupo de jugadoras demuestra que el verdadero triunfo está en la red de contención que construyeron juntas dentro y fuera de la cancha.

¡A seguir sumando momentos, chicas!

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