
También manifestaron los pobladores del lugar que quedaron sin luz por varios días. Las casitas estuvieron a punto de derrumbarse ya que las paredes quedaron a punto de caerse, aunque reconocieron que la ayuda del municipio (con personal y alimentos) fue fundamental para que la situación no pase a mayores.

Tenían 10 hectáreas sembradas con soja que quedaron inutilizables, más 6 hectáreas sembradas con maíz que el agua lo destrozó, al igual que las 2 hectáreas de alfa y 2 hectáreas de sandías, calabazas, zapallitos y coreanos. Todo quedó bajo el agua. Según Vera, tenían 4.000 kilogramos de soja por hectáreas y lo han perdido todo, cuando las plantas ya estaban a 80 centímetros.
Otros vecinos también perdieron todo, además de sus casas, los electrodomésticos que en ella tenían.
