Según nos comentó Susana, su papá en los últimos 41 años, solo faltó dos veces, y hasta el 2017 llevo cargando al patrono de nuestra ciudad, con gran devoción, amor y fe. Debido a problemitas de salud no pudo seguir, pero cada 8 de agosto extraña vestirse con sus mejores prendas, para llevar a Santo Domingo de Guzmán en sus hombros. Eso él lo hacía por un acto de entrega y devoción.
Susana recuerda: “Tanto mi hermana Nora como yo, tenemos siempre en presente ése hermoso gesto de mi padre”.
Querido Marcelino, más allá de tus casi 80 años, te pedimos toda tu fortaleza porque lo malo quedó atrás. Ojalá que tu amado Santo Domingo, te de ánimo y salud para volverlo a tener muy pronto y en tus hombros por las calles de nuestra ciudad.