Un gran médico que siempre quedará en nuestra memoria

- FIESTAS PATRONALES

Un gran médico que siempre quedará en nuestra memoria
Un gran médico que siempre quedará en nuestra memoria

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Este jueves 7 de julio se conmemora el tercer aniversario del fallecimiento del Dr. Munir Dantur, “el médico del pueblo”, como solían llamarlo los vecinos de Joaquín V. González.  Fue un ejemplo de austeridad y amor por su profesión, que era su práctica más preciada. 


 Munir nació en la capital salteña, el 24 de febrero de 1.938 y llegó a Joaquín V. González en 1.968, desempeñándose en diferentes áreas de la medicina hasta el año en que falleció: 2.008. Fue hijo de don Adib Dantur. Este árabe (de altos principios religiosos) había nacido en Hama una localidad cercana a Damasco (Siria). Su madre Juana Francisca “María” Alberto, era también descendientes de árabes. Adib y María tuvieron 9 hijos de los cuales dos murieron al nacer. De los otros: Margarita fue la mayor, después Munir, Bernardo, Norma  y Ernesto (quien actualmente se desempeña como odontólogo en Joaquín V. González). Finalmente, sus hermanos menores: María del Carmen y Héctor.  Gajes del oficioApenas se radico en Joaquín V. González empezó a trabajar en el hospital zonal. Poco tiempo después fue forense como Médico Auxiliar de la Policía Local. Trabajo en Salta Forestal y en la Cruz Roja. Fue médico auditor de ISSARA, y en este rol, participó de las convenciones en Vaquerías (Córdoba) y en Paso de la Patria (Corrientes). Reemplazo en la Dirección del Hospital al Dr. Oscar H. Costas en el año 1.972, y estuvo en el cargo hasta 1.983. Fue el médico que más años corridos ostentó la gerencia del hospital zonal.Con posterioridad realizó las gestiones correspondientes para que el nosocomio de Joaquín v. González, lleve el nombre que posee actualmente: “Dr. Oscar H. Costas”. Antes de su desaparición física y ya jubilado, se desempeñaba como médico de SIMELA y en el Hogar de Ancianos “Manuel Navarro Selva”  Viejo, mi más querido amigoCompartimos muchas situaciones juntos, quizás por eso nos hicimos tan amigos. Yo solo puedo expresarte agradecimiento, y decirte, que a pesar de tu desaparición física, te encuentro siempre en las cosas sencillas que me enseñaste a querer. Solo Dios sabe lo que te he querido desde muy pequeño cuando decidí quedarme a tu lado, hasta el día de tu muerte que estando solos (en la silenciosa mañana de ese lunes final), te entregue las últimas caricias. Te fuiste, y aunque sé que son las reglas de la vida, jamás podré llenar el vacío que dejaste en mi corazón. Fuiste mi orgullo y ejemplo y como la vida es corta, estoy seguro de que en algún momento nos reencontraremos.

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