"Es increible que salvo dos o tres personas del municipio sepan cuanta plata ingresa y adonde va a parar ese dinero". Por Tony Galvagno

- FIESTAS PATRONALES

"Es increible que salvo dos o tres personas del municipio sepan cuanta plata ingresa y adonde va a parar ese dinero". Por Tony Galvagno
"Es increible que salvo dos o tres personas del municipio sepan cuanta plata ingresa y adonde va a parar ese dinero". Por Tony Galvagno

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Toda la sociedad argentina ha llegado a un punto tal de hartazgo de un sistema político corrupto y sin límites, que ha decidido cambiar todas las caras que componen el sistema actual del vale todo. Traiciones, vendettas, cambios de ideologías y rumbos, como si cambiáramos de ropa. Hasta se han incorporado palabras y términos al léxico común, como por ejemplo: sublemas, candidaturas testimoniales, etc. Y aún se inventarán otras frases ornamentadas en aras de mantener en forma perpetua el poder político y económico.

Nada importa y todos los medios justifican el fin. Muchas veces se escucha “la política es el arte de lo imposible”, pero es imperativo entender que esto es creación de grupos de personas con intereses económicos y personales que nada tienen que ver con un servicio a la sociedad. Mucha gente al oír la palabra “político” se ríe y dice “a esos no los quiero ni escuchar hablar”. Es evidente que la terminología se ha degenerado de tal forma que su sola pronunciación causa rechazo, o lo que es peor aún, un descrédito y un gesto de burla a quien la esboza. Evidentemente es un largo camino para recuperar la credibilidad en la terminología.
Si me preguntaran qué cambiaría de esta gestión del intendente Gerardo Orellana, contestaría TODO. En primer lugar pondría en funcionamiento tal como lo dice la Carta Orgánica, el Tribunal de Cuentas. Es realmente increíble que, salvo un grupo de dos o tres personas del gobierno, sepan cuanta plata ingresa en el municipio y dónde va a parar ese dinero o lo que es peor aún, en qué manos terminará. El manto de sospecha que existe en toda nuestra sociedad es muy grande, y todos los intentos de blanquear esta situación fueron rechazados. Si se hubiera logrado esto, evidentemente hubiese quedado a disposición de toda la sociedad, mucho dinero para encarar más y mejores obras. El paso siguiente sería el de “investigar” en forma precisa cuál fue el destino de todos los fondos ingresados en el municipio en todo este tiempo y que no fueron controlados. Y de aparecer la sospecha de un delito, poner a disposición de la justicia ordinaria, él o los causantes del hecho.
El segundo paso que se debería cumplir a rajatabla (y que sería el primer proyecto a realizar), sería controlar el estado de salud, alimentación y vestimenta de todos los chicos y adolescentes que viven en los barrios periféricos. No se puede permitir bajo ningún concepto, el gasto de cientos de miles de pesos en fiestas o campañas políticas, ni en ninguna obra pública, mientras haya un chico descalzo o sin ropa en nuestra ciudad. Hay que tomar conciencia de cuáles son las prioridades reales para con una sociedad.
En tercer lugar, se debería terminar de fondo con la poca seguridad de este pueblo. Los delincuentes y traficantes o pasadores de drogas son pocos, y todavía este tema se puede controlar en forma absoluta y total. La manera es muy sencilla. El intendente debe ocupar su lugar de Jefe de Policía y autorizar a los efectivos locales a actuar sin miedo a represalias políticas o presiones de sus superiores. Es muy conocida la historia que cuando un jefe policial actúa en ciertos delitos, es cambiado de destino, o lo que es peor, sancionado internamente por intentar investigar a un “amigo del poder”. El único responsable de los supuestos excesos policiales (si los hubiere) tiene que ser el jefe comunal. Nadie, absolutamente nadie, tiene derecho a cuestionar (ni siquiera con un llamado telefónico) a la policía. Ni la jefatura de Salta, ni la justicia, ni el gobernador, deberían interferir.  El personal local debe manejarse con más libertad y dependiente solamente del intendente, quien deberá responder sobre la seguridad de toda la sociedad. Los delincuentes deben ser calificados como “personas no gratas en la ciudad”. Que roben o trafiquen drogas en pueblos que se lo permitan, aquí en Joaquín V. González “no debiera estar permitido el DELITO”.
Mi intención es ponerme al frente de todos aquellos ciudadanos que no estén conformes con este sistema político actual. Estoy convencido que no debe hablarse más de pertenecer a uno u otro partido político. Porque por culpa de este seudo partidismo, mucha gente que no votamos, ocupa puestos que no merecen. La sociedad debe votar a la persona, sin importar con qué partido salga. Pero sí debe tenerse en cuenta su pasado social, su comportamiento familiar y su dedicación al trabajo. Hay que buscar personas sin pasado promiscuo, que se hayan dedicado (aunque sea un poco) al servicio de la comunidad, y no a aquellos que de repente sienten un amor inmenso por sus semejantes, porque es evidente que mienten. La humanidad siempre tuvo miedo al cambio, más aún si se trata de cambiar a los eternos poderosos, muchos pueblos de todo el mundo se animaron, los cambiaron, y hoy son grandes naciones.
Mi proyecto a corto plazo involucra un cambio total a lo conocido. Esta ciudad es un lugar donde todo debe relucir como en un jardín, una ciudad en la cual no debieran existir tantos contrastes entre el rico y el pobre, una ciudad en la cual la honestidad y la coherencia sean prioridades. Debiéramos consolidar nuestro lugar como un ejemplo en el departamento de Anta, con un gobernante que sea sinónimo de transparencia. A pesar de algunos pocos, a todo esto lo voy a concretar.

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