Son las autoridades las que deben garantizar y trabajar por los valores culturales del pueblo, y si tales valores se degradan, educar a ese pueblo, enseñarles. Para eso se les paga, no para enriquecerse rápido y fácil y como una alternativa a la ineptitud de ganarse la vida por otros medios que no sea la "carrera" política. Y no estoy hablando de lo que ignore, algo de leyes sé y de lo que se trata la función pública.
¡Si lo supiera la presidenta Cristina Kirchner! Si supiera que políticos que se llaman justicialistas o que dicen seguir el modelo kirchnerita están a punto de destruir un anfiteatro creado en homenaje a una persona que desinteresadamente trabajó toda su vida por la cultura de su pueblo, en defensa de los artistas y de las tradiciones e identidad gonzalenses.
Qué diría la presidenta que desde que asumió lucha por la reivindicación cultural y la memoria de nuestro pueblo, si supiera que el anfiteatro Arturo Julián Londero será destruido, porque pasaron los años y ninguno de los sucesivos gobiernos democráticos tuvo la creatividad de aprovechar ese espacio como es debido, de aplicar los recursos municipales, o provinciales e incluso nacionales para hacer de él un verdadero centro cultural o artístico. Que diría ella que desde que asumió emitió fondos para todo el país con el objeto de la creación de centros y espacios culturales como ningún otro gobierno lo hizo, enarbolando la bandera de la cultura porque entiende que un pueblo sin identidad es un pueblo dominado y sin futuro.
¡Qué diría si supiera que el intendente de Joaquín V. González decidió destruir el único espacio estatal destinado a manifestaciones culturales que existe en el pueblo y que ese pueblo lo permite! ¡Ese pueblo lo votó porque hizo esa promesa en la campaña! En vez de reclamar que se ocupe de lo que se tiene que ocupar. De engrandecer la cultura no degradarla, voltearla, destruirla. Pero bueno... para eso habría que preguntarle al intendente si le interesa la cultura.
En el año del bicentenario la presidenta derivó fondos para crear espacios culturales a todas las provincias. El plan consistía en que el estado nacional enviaría el 50 % de los costos que ello implicara con el compromiso de los intendentes municipales de asumir el otro 50 % de los gastos ¿El objetivo?: fomentar, proteger y difundir la cultura e identidad nacional. Joaquín V. González fue uno de los municipios seleccionados para ello, pero jamás se concretó y pasó lo mismo con otros municipios de Salta, pasó con la propia Salta Capital.
Todas las provincias construyeron por lo menos un centro cultural del bicentenario en sus espacios públicos. Todas, menos Salta. Parece que la brutalidad es provincial ¿o es la codicia?. Otras provincias fueron más allá y en Santiago del Estero por ejemplo se hicieron ocho salas de teatro, en Catamarca cuatro (dos de las cuales están en pueblos del interior de la provincia), en Tucumán dos al igual que en Jujuy, en San Juan cuatro, por solo nombrar las provincias en las que tuve el placer de representar a salta, como ganadora de la Fiesta Provincial de Teatro llevando el nombre de mi grupo N.N. creado en Joaquín V. González, y con ello llevando el nombre de mi pueblo y de su "cultura" al resto del país.
Un placer que hoy se transforma en vergüenza, porque es lo que me provoca el saber que sólo en Salta, mi provincia, y en particular en mi pueblo, en vez de crear y hacer gestión cultural, se destruye lo poco que algunos utópicos logramos por su cultura.
Si los otros gobiernos municipales menospreciaron esa fabulosa oportunidad de que González tuviera en verdadero centro cultural, por falta de gestión o ineptitud administrativa, no sé cómo llamarle, este gobierno ya peca de bruto, no sólo no hace: además destruye.
¿Cómo quiere el estado municipal tener un pueblo culto si comete un vandalismo peor destruyendo ese anfiteatro? Yo no soy política, ni es mi fuerte el desempeño de cargos públicos políticos.
Pero no me hace falta demasiado seso como para entender que en un espacio artístico que además es público lo que se debe hacer es arte y esa es la función de las autoridades, garantizar el acceso inclusivo de toda la población a las diversas manifestaciones artísticas, lo exige la Constitución Argentina, pero claro, eso no genera vueltos suculentos con los cuales enriquecer sus bolsillos codiciosos y materialistas que de otro modo nunca podrán llenar porque no les da la cabeza para lograrlo de otra forma que no sea dilapidando los fondos públicos y destruyendo los espacios públicos culturales.
¿A dónde habrá ido a parar el dinero del bicentenario? ¿Quiénes serán ahora los favorecidos por la aplicación de ese espacio a otro destino pues no supieron aplicarlo para el que fue creado?
Salta, cuna de poetas... Pero de poetas destronados, vapuleados, despreciados.
De artistas que para poder vivir, que para ser valorados tienen que exiliarse a suelos extraños, de jóvenes que tienen que salir de sus cunas si quieren cultivarse porque en el pueblo o son esclavos explotados por intereses económicos poderosos y para colmo de males pertenecientes a foráneos, o se convierten en delincuentes, vándalos sin futuro, sin educación, sin cultura, y que vuelven famoso a nuestro pueblo pero por sus delitos y su irresponsabilidad, sus adicciones y su violencia contra los más débiles.
Hablo como artista, como hija de ese pueblo y con mucho dolor.- por primera vez hablo mostrando mi "chapa", mi cuna en el arte. Como la hija de un hombre y sobrina de otro que fueron partícipes fundacionales de uno de los más grandes eventos culturales que tuvo nuestro pueblo: el Festival del Quebracho, qué pena hablar en tiempo pasado y de un pasado del que el propio pueblo parece no tener memoria. Hablo como hermana de un artista de la comunicación que supo ganarse el respeto y la confianza de su pueblo por su seriedad y su honestidad en lo que hace, como prima de un periodista reconocido en la provincia como uno de los más inteligentes y avezados, como sobrina de una poeta que relata las anónimas historias de su pueblo para honrar la memoria de nuestros antepasados, como prima de otro artista que con sus canciones enamora al país aunque no es del todo reconocido y valorado por los de su mismo pueblo, hablo como alumna de una poeta que llevó y honró nuestra identidad en diversas partes del mundo y como nieta del único hombre en la historia de González que fue su intendente y que entró con exactamente la misma humildad con la que salió cuando terminó su gobierno. Mi madre seguro me reprochará porque siempre me enseñó humildad, que la valoración debe venir de afuera porque si viene de uno mismo es soberbia. Pero entiendo que una cosa es ser soberbio y otra cosa muy distinta es bajar la cabeza ante un atropello. Hablo de cultura porque esa es mi profesión, el oficio que elegí es el arte, hablo de lo más honroso que aprendí y hablo esta vez con la desilusión más asfixiante... Yo luchando en la capital para llevar cultura al interior de la provincia y en mi pueblo los que nos guían, nuestras autoridades, destruyendo espacios artísticos y culturales... Porque no saben qué hacer con ellos.
Deplorable, indignante, deshonroso, propio de... Vándalos, incultos, ignorantes.
Lamento mucho estas palabras, porque hablar de los coterráneos es hablar de sí mismos. Y yo nunca quise esa chapa, he trabajado siempre para no ser señalada como una mediocre de mente cerrada y obtusa. Pero lamentablemente soy coterránea de los mismos que en mi pueblo están destruyendo la memoria y la cultura porque no la valoran, porque no pueden valorarla, porque no entienden lo que hacen y a mí como a muchos nos toca cargar con esa imagen y esos adjetivos que ensucian nuestra dignidad.
Estas palabras están destinadas a todos los que integran el gobierno municipal de Joaquín v. González, porque todos caen en la barrida, oficialistas que destruyen y opositores que los dejan destruir. Y con la valentía que me da el derecho a la queja en una democracia que creía comenzaba a cambiar la historia.
Pero González está muy lejos, es un punto en el mapa, como dice mi maestra la poeta...
Lamentablemente un punto que si desprecia su cultura terminará por desaparecer. Espero no estar viva para verlo. Espero que esta sea la última muerte que viva de mi tan querido tío Guricho, porque como dice la presidenta: "matar la memoria es matarlos de nuevo".
Por Nena Córdoba(Actriz- Directora del Grupo de Teatro N.N).
Repudian la demolición del Anfiteatro Arturo Julián "Guricho" Londero
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Deplorable, indignante, aberrante, propio de un pueblo y autoridades que, o no conocen la palabra cultura o simplemente no les importa. Por eso tal vez Joaquín V. González sea eternamente un pueblo sin progreso y sin futuro ¿Qué futuro puede tener un pueblo que utiliza un espacio destinado a las expresiones culturales y artísticas para emborracharse o cometer actos vandálicos? ¿O qué futuro pueden darle a ese pueblo autoridades que teniendo ese espacio nunca hicieron nada por darle el destino para el que fue creado?