La necesidad tiene cara de hereje, cuando las penurias sociales, individuales o colectivas no son atendidas por  las instituciones de las que uno depende económicamente. Esto produce una reacción de descontento, desacuerdo y reclamación. 
En un mundo tan desigual en oportunidades, con tanta pobreza, injusticia social y falta de equidad en todos los ámbitos de la vida social un mundo con déficits  morales y éticos, a pesar de su progreso tecnológico, tiene que generar, por el fenómeno dialéctico de la lucha de opuestos, una reacción de protesta y rechazo a tal situación que es una actitud perfectamente  natural y justificada. Es hora que quienes tienen la posibilidad de revertir esta situación, lo hagan cuanto antes.