El colegio secundario se transformó (como todos los años en esta época) en un boliche diurno, con música a todo volumen que molesta a la mayoría de los vecinos, que reclaman volver a la tranquilidad habitual. Muchos de ellos, ancianos, algunos enfermos, viven a escasos 10 metros del lugar donde se llevan a cabo las acttividades bullangueras.
Debemos exigir respeto hacia cualquier vecino, y mucho más si se tarata de personas mayores más teniendo en cuenta que es el colegio como institución, quien organiza este tipo de eventos. Existen lugares más propicios como el Anfiteatro Pedro S . Palermo o el Complejo Deportivo Municipal para realizar estas actividades recreativas, que son muy buenas, pero que debieran situarse en un lugar propicio.
Sería bueno que lo consideren.