Es así toda vez que mientras unos apuntan al Gobierno, otros lo hacen en dirección a elementos residuales de la dictadura. Pero en definitiva, para el sistema jurídico, la única verdad es la que surge del expediente y quienes deben desentrañarla son los jueces.
Ahora bien, sin dudas lo terrible es el hecho, la desaparición misma, sumado a la falta de certezas que existe respecto a ello. Esta situación demuestra que un nuevo Jorge Julio López puede ser cualquiera en un país como el nuestro, y eso es inaceptable, sobre todo dentro de un régimen democrático. Y aún más terrible es la desidia frente a un hecho que todavía sigue impune porque, en ese sentido, la situación se vuelve una llama cada vez más estéril a medida que pasa el tiempo.
Frente a este estado de cosas cabe preguntarse, como ciudadano, cuál es el deber y responsabilidad que le toca a uno. ¿Qué se espera del gobierno y los medios? ¿Qué se espera de la justicia? ¿Qué se espera de uno mismo? Porque en cada caso habría que actuar con responsabilidad y en consecuencia.
Martín Maigua
http://tantomundo.blogspot.com
*texto publicado en ZEPOL (variaciones en torno a la desaparición de Jorge Julio López)
http://zepol-lopez.blogspot.com