Joaquín V. González Teje y Abriga

- FIESTAS PATRONALES

Joaquín V. González Teje y Abriga
Joaquín V. González Teje y Abriga

Para seguir sumando, apostando a la solidaridad y creyendo en la paulatina recuperación de valores esenciales.

Desde el 2013, un grupo de mujeres con gran vocación de servicio y  quienes les gusta tejer, se pusieron en contacto con la gente de Salta Teje y Abriga para manifestarles su interés por participar solidariamente en esta linda movida.  Inmediatamente se integraron, y gracias a su esfuerzo y la noble colaboración de la comunidad, pudieron ir confeccionando prendas que en invierno, son de gran utilidad para los niños gonzaleños.

También es bueno destacar que mucha gente donó ropa para adulto, que fue entregada en la salita de Coronel Olleros, en el Hogar de Ancianos Manuel Navarro Selva y en Salta Forestal. Además, es importante resaltar que las integrantes de Joaquín V. González Teje y Abriga, llevan un control detallado de todo lo que reciben y cada una de las entregas que realizan.

Actualmente el grupo está integrado por Mariela Primo, Alicia Molina de Galván, Elsa Vega, Alicia Rossi, Alejandra Herbel, María Vizgarra, Andrea Riera y Victoria Torres. Estas mujeres tejen mantitas que luego llevan al hospital Dr. Oscar H. Costas, para los niños recién nacidos.

En diálogo con la profesora Alicia Molina de Galván nos comentaba: “En principio la idea era abastecer al hospital Dr. Oscar H. Costas, de acuerdo a la cantidad de nacimientos que se registraban por año. Y ahí tuvimos una gran ayuda de la gente que realizaba un Taller de Tejido en la Capilla del barrio San Antonio. Las chicas hicieron un montón de mantitas con material que aportamos nosotras, pero también con insumos que aportaron ellas. Ahora la idea es consolidar un grupo de personas que tengan tiempo que les guste tejer o coser, o que tengan interés en pedir donaciones por ejemplo, de ropa de bebé. Justamente estábamos hablando en el grupo de trabajar únicamente con los niños del hospital local”.

Grandes colaboradoras
Joaquín V. González Teje y Abriga, agradece el apoyo solidario de Anita Verón, Kati Padial, Adriana Velarde, María Lebed, María Eugenia Madrazo, Genoveva Castro, Teresita Bazán, Ino Figueroa, Adriana de Carracedo, Elba de Brizuela, Sra. de Ludueña, Gladis de Recchiuto, Silvia Avellaneda, Elsa Vega, Mary Cruz y Gladis de Yaconis. Todas ellas donaron lana o pulóveres en desuso que fueron destejidos para luego  lavar esa lana y utilizarla en la confección de alguna prenda.

Ser solidarios nos hace más humanos
El ser humano se enfrenta, hoy más que nunca, a una flagrante contradicción. El entorno y las circunstancias en las que vive favorecen una actitud proclive al individualismo, al alejamiento de los problemas que afectan a la sociedad, a refugiarse en un mundo donde priman la autocomplacencia, el mero disfrute o la resistencia a asumir que, más allá de sus intereses particulares, la realidad es como es y poco se puede hacer por modificarla. Frente a esta postura lo cierto es que la pobreza se han convertido en de los fenómenos más graves de nuestro tiempo. El “germen de todos los males”, en atinada expresión de Jeffrey Sachs. La desigualdad entre regiones y países del mundo nos alerta cada día con manifestaciones lacerantes sobre los fuertes contrastes que desde la perspectiva del desarrollo separan a las sociedades hasta alcanzar niveles de disparidad nunca conocidos en la historia de la Humanidad.

No cabe duda que sólo una toma de conciencia crítica de la realidad que nos rodea puede situarnos en la posición que lleva a resolverla mediante el compromiso y el sentido de la responsabilidad, asumiendo que nada de lo que ocurra en el mundo nos puede ser ajeno. No es, desde luego, una tarea fácil si se tienen en cuentan los múltiples señuelos que inducen a mirar para otro lado. De ahí la necesidad de entender la solidaridad no tanto como una idea capaz de atraer esporádicamente la atención, en función de la sensibilidad puntualmente mostrada hacia la tragedia, sino como un estilo de vida asentado en el convencimiento de que sólo así es posible dignificar el papel que ocupamos en un mundo de injusticias, en el que nuestra participación, por modesta que sea, siempre será indispensable.





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