En el año 1.984 compuso las letras para dos canciones que fueron musicalizadas por Mario Alfredo (Pato) Galván. Una de ellas, Zamba por vos y la lluvia, que participó en 1.998 en el concurso Todo el año es Cosquín en el viejo ATC (Argentina Televisora Color), y fue cantada por Tonino Cervetto. La otra, Ven, sobrevíveme alcanzó el tercer puesto en un concurso en la capital salteña.
Eduardo, tipo sensible, locuaz y sincero, bien valga esta sencilla evocación de tus amigos que siempre disfrutamos tu talento.
DESENCUENTRO
Es tan de noche a veces que el silencio,
es una bocanada oscura en las ventanas,
un aliento de luna, pegajoso,
como esa bruma gris de los insomnios.
Hay un reloj de tiempo y de madera,
de minutos pesados como musgos,
catedrales vacías, las entrañas,
el verdoso sabor de tanta ausencia.
Hay un Dios que no he visto, y hay tormentas,
que parecen las voces de un infierno,
y te queman el pecho, son relámpagos,
son crepúsculos lentos, sin rocío.
Es tan de noche a veces los Domingos,
Sobre todo en Otoño, cuando escampa,
y hay un cielo de charcos, sucio y frío.
Un eclipse sin magia, un desencuentro.
"La anteña"
Allá por Anta el quebracho,
duerme su sueño de monte
y el hacha a veces le canta
anunciaciones de muerte.
Y es como si amaneciera
cada noche, al alba, siempre
hay relámpagos rojizos
en los azules de Enero.
(Estribillo)
De quebrachal a González
hay un camino de polvo
dicen que soy las cenizas
de tanto monte que ha muerto.
CONJURO
Ven, muerte, tan escondida
Que no te sienta venir,
Porque el placer de morir
No me vuelve a dar la vida
Santa Teresa de Jesús
Desgárrame en minúsculas volutas
de polen de cenizas minuciosas,
pequeñas mariposas,
la postrera
memoria del jazmín cuando la infancia.
Desgárrame en recuerdos que no fueron,
palabras intuidas, sigilosas,
la blanca sensación de mares ciertos
que nunca he de pisar. Sal de los puertos.
(Me duele tanta vida, esa cascada
de meses que se van, esos torrentes
las vísceras, los huesos, las pestañas,
el fluido pegajoso en las entrañas.)
Desgárrame una noche, en la tormenta
con nubes como fauces entreabiertas,
un grito, un resplandor
esa postrera
memoria del jazmín cuando la infancia.
ACUARELA DE LAS GARZAS
En tu vientre de bruma
en la certeza
de la espuma final
cuando ya escampa,
la tormenta es el alba
de una noche
tan profunda y mojada
como un puerto.
Es el vuelo, el abismo,
una barcaza
un espasmo en la quilla
y más adentro.
(Como yesca se encienden
las bodegas.)
.
En la quieta blancura
de las garzas,
voy migrando al remanso
de tu cuerpo.