La criaturita estaba envuelta en una sábana e introducida en una conservadora. Cuando la persona que lo vio fue nuevamente al lugar, ya habían ubicado el cuerpo como para sepultarlo. El testigo relató que primero no le dio importancia, pero cuando regresó a la media hora notó que ya habían sacado la conservadora de ese lugar y la habían puesto sobre unas plantas. En ese momento él sintió temor y concurrió a la comisaría local para informar sobre lo ocurrido.
Posteriormente personal policial acompañado por el médico forense Manuel Villagra concurrieron al lugar y verificaron la presencia de un bebé recién nacido, con la placenta incluida. Allí dieron intervención a la fiscal correccional Nº 3 de turno, doctora Susana Torino, la cual dispuso que se levante el cuerpo y se lo lleve a la morgue del hospital Dr. Oscar H. Costas. En ese momento el forense constató (luego de la autopsia), que el cuerpo del bebé tenía 30 semanas y presentaba aplastamiento de cráneo producto de un golpe con un objeto sólido. También tenía liquido mecorial y docimasia positiva para pulmón, esto significa que el bebé había nacido con vida antes de ser asesinado.
