Los investigadores estaban tras los pasos de una banda que sería la responsable del robo de gran cantidad de agroquímicos y se encontraron con un arsenal. La orden de allanamiento fue librada por el Juzgado Correccional y de Garantías 1 del Distrito Judicial Sur Metán, a cargo de Sebastián Fucho.
El llamado
El 31 de enero a la madrugada, la guardia de la Comisaría 51 recibió una llamada telefónica en la que se alertaba de que en el paraje Concordia, ubicado a 40 kilómetros de Las Lajitas, más precisamente en Finca Pozo El Tigre se habría producido un ilícito, ya que vieron merodeando por ese inhóspito lugar a una furgoneta blanca. Ante este panorama, alrededor de las 7 de ese día llegó el subcomisario Miguel Ceballos junto a personal de la dependencia y logró establecer, tras conversar con Julio Aguirre (27), sereno del establecimiento perteneciente al grupo empresario Segovia Hermanos, que a las 2.30 de ese domingo una camioneta blanca que circulaba por el camino vecinal de manera sospechosa, con cuatro ocupantes a bordo, se acercó hasta el lugar y de ella descendió un hombre de 1,80 m, robusto y de tez blanca, con cabello negro entrecano y un tatuaje que parecía ser una rosa en el antebrazo derecho.
El juez de Correccional y Garantías 1 de Metán, Sebastián Fucho, libró la orden de allanamiento a la casa.
El sujeto lo encaró y le solicitó al sereno que le entregara la llave del depósito o de lo contrario lo agarraría a las trompadas. Sin embargo, después de cerciorarse de que Aguirre no la tenía, se retiraron del lugar en dirección a un predio vecino, de acuerdo con los dichos del trabajador.
El detenido, José Francisco Romeo Saldías (40), se identificó como el propietario del inmueble donde se encontraron las armas.
Pero éste no fue el camino que siguieron. Por el contrario, los sujetos se dirigieron al depósito y abrieron a balazos el portón de acceso construido con caño estructural y asegurado con una cadena con eslabones de 10 milímetros y un candado.
El personal policial secuestró vainas servidas correspondientes a proyectiles de gran calibre y restos de la cadena esparcidos por el piso.
Desde dicho depósito los malvivientes se llevaron agroquímicos y otros elementos. Julio Aguirre se dirigió a la comisaría local y allí radicó la correspondiente denuncia.

La casa era un gran depósito de armamentos
En la casa de Saldías había prácticamente un depósito de armas y cartuchos de distintos calibres. Allí se secuestraron una escopeta Beretta doble caño calibre 12, una carabina marca Deuetsche W22EN, calibre 7,62 mm, con mira telescópica un rifle calibre 22 marca Magnum con mira telescópica y cargador un rifle de aire comprimido marca Lee, sin número de serie y una mira telescópica sin marca visible. Ocultos entre unas frazadas había un bolso blanco con 48 cartuchos de PG calibre 12181 cartuchos calibre 7,62 discriminados en 81 cartuchos tipo abotellados de bala encamisada de latón militar, 41 punta perforantes, 59 trazantes punta roja, 80 calibre 22 súper punta hueca, 96 calibre 22 largo encamisados latón militar, 4 proyectiles calibre 357 y una vaina servida calibre 7.62 mm. Además hallaron un estuche tipo riñonera negra con 7 cartuchos súper calibre 22 punta hueca, una camisa mimetizada negro y verde (estilo militar), un pantalón mimetizado con la inscripción Ejército Argentino, un pantalón estampado tipo mimetizado, dos pares de borceguíes negros, una linterna de cabeza, una musculosa marrón y un jean azul marca Aeronáutica similar a los de la Fuerza Aérea. En un baño precario se hallaron más de 20 bidones con agroquímicos.
Fuente: Diario El Tribuno