Puñado grande de no-niños
en un circo de ilusiones,
en el cumpleaños de todos,
en la Pacha de todos,
unidos por un interminable canto de alegría,
cubiertos de blancura en polvo y aerosol.
Coca, vino, y albahaca en tierra,
y papelitos lloviendo colores.
Pujllay amigo,
que yo te siento bendito,
no te vayas nunca,
o yo me iré con tu danza.
Por Federico Maigua