Gloria Santarrosa de Dantur (docente)
Lo primero que sería objeto de análisis es la edad de los chicos y también su relación con la familia, es decir, exactamente con los padres. Actualmente, se observa lo que nosotros llamamos (si bien hay que aclarar, que no en todos los casos), ausencia de padres, o sea esa falta de comunicación, que en esta llamada post modernidad, se da por múltiples causas.
Adolescente es una palabra que deriva de adolescere que significa crecer, desarrollarse hacia la madurez, y psicológicamente se la considera como una situación marginal, en la que se necesitan nuevas adaptaciones. Por lo tanto, es sumamente necesario la comprensión, aunque también la fijación de límites, y la ayuda en esa búsqueda de la identidad, y de estructuración del yo. El suicidio, parece ser desgraciadamente, la única salida para estos jóvenes niños, cuya vida, actualmente se desarrolla en un vaivén de sensaciones que lo confunden, unidas a agentes externos, como el mal uso de internet por ejemplo, llegando así a comportamientos atípicos, como el ocurrido no solo en Rosario de la Frontera, sino en el mundo. El accionar contra esto debe ser un trabajo conjunto entre padres, escuela y acciones culturalmente aceptables, continuas, cuya misión debe ser comprender las psiquis y la percepción subjetiva de las situaciones por parte del adolescente.
Gilda Pavón (docente)
Con respecto al suicidio de los niños y adolescentes que se dieron en Rosario de la Frontera y en algunos otros puntos del país, pienso que es una situación muy preocupante para las familias. Pienso que los papás debieran tomar conciencia y tener en cuenta que lo que les pasó a nuestro niños también nos puede pasar a nosotros por no estar alertas. Principalmente creo que hay que hablar mucho con los niños, dialogar, más teniendo en cuenta que esto vino de una red de internet y a través de mensajes de texto que recibían los chicos y a partir de los cuales los fueron induciendo. Eso nos llama a la reflexión para que hablemos con nuestros hijos y le hagamos entender que no todo lo que se dice en los medios, en la televisión o por internet, debe ser así o es la verdad. Hay que hacerles comprender que deben ser críticos y conscientes de no hacer nada que los pueda perjudicar. Ellos tienen que saber preguntar y conversar con los demás y no pensar que es solamente un juego sino que puede causarles mucho daño. Desde la parte docente también podemos ayudar sabiendo que todo pasa por el afecto, el cariño, el estar cerca del otro para saber qué es lo que verdaderamente pasa. Hay que acompañar a los niños como padres o docentes para que ellos cubran ese vacío con algo bueno, positivo y constructivo.
Ricardo Sánchez (comisario)
Yo opino que hay falta de control de parte de los padres sobre sus hijos. Sobre todo cuando van a los ciber, o también cuando ingresan a internet desde su domicilio particular. Con las nuevas tecnologías, los chicos tienen acceso desde sus celulares, a internet, de donde van bajando todo este tipo de propuestas que luego los llevan a un mal término, ya que los menores no saben asimilar cuales son los mensajes. Desde nuestra dependencia trataremos de hacer controles más exhaustivos en los ciber para ver qué es lo que están haciendo los chicos y controlar a los propietarios de los ciber para asegurarnos que tengan algún bloqueador para evitar situaciones de este tipo. También observaremos si existen controles de parte de los dueños de estos establecimientos, relacionados con las páginas pornográficas.
Hugo Molina (cura párroco)
Sobre este tema, nosotros debiéramos plantearnos muchas cosas fundamentalmente, como los adultos vamos acompañando a nuestros niños, a nuestros jóvenes. Es importante tener en cuenta que el hombre necesita mucha atención desde pequeño, y es fundamental tener en cuenta que el proceso de cada niño no es igual entre ellos aunque pueda parecerse. Entonces, la tarea principal está en el cuidado del papá o la mamá, que son los que tienen que acompañar a los pequeños en su educación, crecimiento, desarrollo, con todo lo que implica tener una familia bien constituida. Eso hace que el niño crezca en condiciones óptimas hasta poder formar una nueva familia y proyectarse bien. Ahora, nosotros no sabemos con certeza que está pasando en otras comunidades, porque hoy sale esto en las noticias (lo de Rosario de la Frontera) pero también hay otros lugares en donde también suceden estas situaciones aunque tal vez nosotros no las advertimos. Es menester buscar la raíz de los problemas que viven nuestros niños, adolescentes y jóvenes. Lo importante es poder estar a la par de ellos, acompañándolos. Ojalá que gente idónea pueda tener la manera de resolver esta situación. Hay gente capacitada, especialistas en el tema, que tendrían que hacerse cargo más propiamente. Uno como sacerdote puede ayudar en la parte espiritual, puede acompañar y formar, pero sabemos que esta es una cuestión de fondo que mucho tiene que ver con el ser persona. Esto significa descubrirse a uno mismo y quererse y aceptarse como uno es. Aceptar la familia y la comunidad que uno tiene, y en esto todos somos importantes. Las instituciones educativas, religiosas y los medios de comunicación. No debemos temer si estamos dispuestos a trabajar en conjunto como sociedad, y no solo por este tema puntual, sino también por las relaciones sexuales tempranas, el alcoholismo en menores y la drogadicción, por citar algunos flagelos de estos tiempos.