
El intendente municipal Gerardo Orellana pidió la colaboración del director de ZONA SUR (dada su amistad con la ex concejal) para que redacte la nota a través de la cual él se comprometía a gestionar la petición de Sarmiento relacionada con la adquisición de una vivienda. Luego firmó el escrito que el periodista le leyó, pero la docente continuaba en su postura intransigente y amenazante.
La tensión fue creciendo minuto a minuto, y cada intento de los bomberos o la policía para subir a rescatarla, generaba más alteración en la docente que se bamboleaba peligrosamente.
Con una mano estaba sujeta a la columna metálica y con la otra atendía con su celular, permanentes y desesperados llamados telefónicos que ansiaban quitarle de la cabeza su posición.
Después de decenas de intentos frustrados por parte de funcionarios públicos, políticos, sicólogos, amigos, familiares, etc, el padre Hugo Molina logró que ella adopte una situación conciliadora. Fue en ese momento que Ana Silvia Sarmiento pidió la presencia del Dr. Isidoro Ludueña como condición para bajarse. Aún se desconocen las razones de la negativa del facultativo de llegarse hasta el lugar, pero la presencia del personal de su clínica generó el esperado descenso de la mujer.
Mientras tanto, fuera del edificio municipal, se congregaron cientos de personas que mostraron su apoyo a la ex concejal y aplaudían cada desaire que emitía en contra de los funcionarios públicos.
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