Los terremotos que golpearon a Venezuela el 24 de junio han provocado la muerte de al menos 3.342 personas, informó el domingo (06.07.2026) el gobierno interino que sigue sin ofrecer una cifra de desaparecidos, mientras los voluntarios locales lideran la busca de aquellos que aún están bajo los escombros.
De acuerdo con las cifras oficiales, el doble sismo que sumió al país en el luto y la desesperación también han dejado 16.740 heridos.
En los edificios derrumbados de La Guaira, que quedó devastada por los sismos, ya no hay grupos grandes de rescatistas y casi todos los que quedan son venezolanos -sobre todo voluntarios y familiares-, que seguían este domingo rebuscando y levantando los pesados escombros para buscar a las personas que se presumen que siguen enterradas.
"Mijita, ¿dónde estás? No te veo", gritaba Marco Contreras en el acceso de un estacionamiento subterráneo que apenas ayer consiguieron destapar y de donde salía un olor muy fuerte y las plazas donde se ubican los vehículos están completamente aplastadas por el techo del primer piso.
Contreras busca desde hace once días a su hermana, que vivía sola con una perrita en la primera planta de este edificio del que no queda ni una sola parte en pie.
José Riva estaba con su grupo de mineros tratando de cavar agujeros para buscar a los desaparecidos y fueron ellos quienes quitaron la placa que tapaba el acceso al estacionamiento. Hasta ahora han sacado diez cadáveres, pero les dijeron que había 25 personas fallecidas en este edificio.
Han traído desde sus zonas mineras maquinaria para poder comenzar a quitar escombros, lo cual ahora mismo es la mayor exigencia de los familiares que llevan muchos días viendo cómo los rescatistas internacionales -de los que apenas queda un grupo pequeño- pasaban por sus edificios con tecnología pero no podían encontrar señales de vida.
La mayoría de los que están colaborando con estas duras tareas son voluntarios como Arcángel Orojoite, un militar que está de permiso y se desplazó a Playa Grande, la otra zona afectada por el terremoto, en Catia la Mar.
Orojoite colaboraba en las labores de un edificio de 12 plantas desplomado donde trabajan varias retroexcavadoras y una grúa que ha aportado un vecino que busca a su familia.
"El impacto psicológico es fuerte porque estamos hablando de que sacamos diez cuerpos diarios, once, y es fuerte, pero aquí entre todos nos hemos ayudado", dijo Orojoite.
Han conseguido sacar a varias personas con vida pero calculan que debe haber unas 120 personas fallecidas en esta torre.
En el cementerio La Esperanza, en La Guaira, más de 150 cuerpos sin identificar fueron enterrados, constataron el domingo periodistas de afp.
En una zona apartada del campo santo, los sepulteros empezaron a cavar fosas individuales al día siguiente de los temblores, dijo Eli Zavala, un residente de la zona que participa en estos trabajos.
Cada entierro está marcado por un pequeño ramo de flores al pie de una austera cruz blanca, con una placa que lleva la inscripción "Identificación especial" y la fecha del fallecimiento, 24 de junio de 2026.
jc (afp, efe)