El 28 de junio la marea rosa se volvió a reunir en el Monumento a la Revolución, pero ahora como partido político. En el grito de “¡Sí se pudo!”, los asistentes sintetizaron el camino de cuatro años que comenzó con movilizaciones en contra del gobierno del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador y que formalizaron con el registro de un partido político que, aseguran, le disputará el poder a Morena.
Guadalupe Acosta Naranjo, dirigente de la organización, asegura en entrevista que buscarán revitalizar la oposición frente a Morena, niega que vayan a dinamitar el voto opositor y afirma que es más fácil quitarle votantes al partido en el poder que al Partido Acción Nacional (PAN), al Partido Revolucionario Institucional (PRI) o a Movimiento Ciudadano.
El presidente de Somos México argumenta que para ser un instrumento de la población establecieron reglas básicas: ningún dirigente nacional, estatal o municipal puede postularse a un cargo público; sus candidaturas serán definidas en urnas públicas y 20 % están destinadas para luchadores sociales, entre quienes pueden estar madres buscadoras, defensores de derechos humanos, campesinos, defensores del poder judicial; además, uno de cada tres aspirantes a un cargo público debe tener menos de 35 años de edad.
Conformado por exintegrantes de otros partidos y exfuncionarios del Instituto Nacional Electoral (INE), Somos México es uno de los dos partidos que cumplieron los requisitos para recibir su registro nacional. Su objetivo, destaca Acosta Naranjo, es obtener al menos 10 % de los votos en 2027, más que el 8 % de los que Morena logró en su primera contienda electoral. Eso, señala, les permitirá buscar la Presidencia de la República en 2030, a partir de la confianza que generen en la ciudadanía.
La primera prueba electoral de este nuevo partido político será la elección para renovar la Cámara de Diputados en 2027, en la que Somos México deberá obtener al menos el 3 % de los votos para conservar su registro. Antes, sin embargo, enfrentan la batalla de conservar el nombre y la identidad que el INE les autorizó hace más de un año y con la que obtuvieron el registro, pero que ahora les ordenó cambiar. Una determinación que impugnarán ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
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—¿Qué viene a aportar Somos México?
—Espero que Somos México ayude a ser un vehículo de la sociedad, ya que nosotros no seremos los candidatos, pero llegará gente de excelente nivel legislativo y gente auténticamente representante de causas sociales que es necesario que tenga voz en la Cámara de Diputados.
—Algunos han dicho que podrían afectar al PAN o a Movimiento Ciudadano. ¿A qué sector están dirigidos?
Se equivocan quienes piensan que le vamos a quitar un voto a nadie. Si un voto se viene con nosotros, entonces no lo tenías. Eso, por cierto, me lo han comentado algunos amigos panistas, porque yo tengo muchos amigos panistas, en Movimiento Ciudadano y en el PRI. Me han dicho, ‘Guadalupe, tú no nos vas a quitar nada que no se nos haya ido’ y yo prefiero que se quede contigo a que vaya y termine en otro lugar’.
Morena no sabe la gente que puede voltear para acá. Es mucho más fácil que un desilusionado de Morena brinque a Somos México, que brinque hasta el PAN. Es mucho más fácil que un desilusionado de Morena brinque con nosotros a que se vaya con Alito (Moreno).
Yo los conozco a todos. Yo conocí a Claudia (Sheinbaum) cuando ella tenía 22 años y yo 20. Claudia y yo venimos de la Organización Revolucionaria Punto Crítico.
No voy a decir nombres, cuatro personas de Morena me buscaron, amigos queridos, para felicitarme y decirme: “qué bueno que lo lograron. Le hace falta al país una propuesta mucho más democrática que lo que hoy estamos viviendo”. Yo creo que hay mucha gente ahí que ya le da pena. ¿Por qué tienen que defender a Rocha Moya? Si te quedara un poquito de algo de lo que dijimos tener, tendría que darte pena defender a Rocha Moya o a Américo Villarreal o a Manuel Bartlett o a (Miguel Ángel) Yunes… a (Alejandro) Murat.
Que no se equivoquen, nosotros no venimos a dividir a la oposición. Nosotros venimos a construir una mayoría en 2030 para ganar la Presidencia de la República. Y estoy convencido de que hay que lograrlo con los no votantes.
Tengo confianza de que vamos a crecer, de que nuestra presencia va a ser integral, desde empresarios hasta trabajadores, y de que vamos a ir a la disputa de la nación, no de un nicho del electorado.
—¿Somos México busca colocarse como la mayor oposición al partido en el poder, a Morena?
—Sí, pero no es exclusivamente eso. Sí hace falta un partido de oposición ciudadana más enérgico, con mayor presencia, con mayor actividad, no solamente sacando tuits o haciendo algún comunicado de prensa, necesitamos ser más activos en el trabajo, en la presencia de la oposición.
No basta decir “fuera Morena”, sino qué va a entrar y qué vamos a hacer cuando salga Morena, si logramos nuestro objetivo de ganar las elecciones en 2030, que es nuestro principal planteamiento electoral. Queremos construir una propuesta distinta, sí tenemos una serie de personalidades, de estudiosos y académicos de primer orden y con ellos y en diálogo con los sectores de la sociedad construir la propuesta alternativa y presentarla al país.
—¿Busca revitalizar Somos México a la oposición?
—Sí, nosotros queremos revitalizar el espacio de la oposición. Hay un poco de injusticia con los partidos existentes, vivieron un atraco. En las urnas fue una diferencia de 10 %, pero en la Cámara es del 50%. No es exactamente que sean tan débiles, sino el abuso de la interpretación que se dio de la Constitución en materia de representación.
Les ha hecho falta tomar calle, convocar más a la movilización ciudadana. Sí falta convocar más a la sociedad, pero tampoco soy tan duro porque entiendo que fueron asaltados y a lo mejor no han tenido la habilidad. O a lo mejor el mensajero cuenta, a lo mejor cuando tú convocas a algo, pero el mensajero no te gusta, pues la gente no responde mucho.
—¿En qué lugar del espectro político se sitúa Somos México?
—Decidimos no tomar una definición ideológica. Yo soy un hombre de convicciones socialdemócratas, de izquierda democrática. Tengo desde mi formación, por la de mi juventud, por mi historia, por donde me desarrollé, una predilección por la gente más pobre, más humilde. Pero el partido no puede ser a imagen y semejanza de su líder.
Lo que México necesita hoy no es una batalla entre izquierda y derecha. Ahí se equivocan algunos que quieren exacerbar la derecha y hasta la ultraderecha. Yo eso no lo comparto. Creo que la batalla de hoy es entre demócratas y autoritarios, porque hay gente de derecha demócrata y hay gente de izquierda demócrata. Y hay gente de izquierda autoritaria y de derecha autoritaria.
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Y lo que estamos viviendo hoy en México no es un gobierno de izquierda, es un gobierno populista y autoritario. Y a eso hay que combatirlo. Y por eso dijimos: no tomemos una definición ideológica, sino juntémonos los demócratas de México y luchemos por causas. Y una de las causas es la democracia, las libertades, el respeto a la Constitución, el Estado de derecho, la división de poderes, el federalismo, cosas que no se comen con ideología, sino que son muy concretas. Nosotros nos consideramos demócratas, un partido de demócratas donde caben demócratas de centro, de izquierda y de derecha que combatimos el autoritarismo.
—Respecto de temas como el aborto, la diversidad sexual, ¿tienen una postura ya definida?
—Sobre la diversidad sexual no existe prácticamente ningún problema. Yo creo que todo el mundo sabe que el amor es libre de barreras. Que cada quien ejerza su amor como quiera.
Hay un debate un poco mayor sobre la interrupción legal del embarazo, porque nosotros tenemos gente como Ana Rosa Payán, del Frente Cívico Familiar de Yucatán, y tienen una idea. Cuando se votó hicieron una reserva en el consejo, en la asamblea nacional, y fue la única votación que se dio. No se contó porque era evidente que la mayoría respaldó la redacción de que las mujeres tienen el derecho a decidir la interrupción legal de un embarazo como un asunto personal, como está en la ley y en las constituciones de casi todos los estados. Pero reconozco que aquí hay un punto.
Lo que le hemos dicho a las y los compañeros es que no busquemos los prietitos en el arroz para dar esta batalla. Ahorita está a favor la mayor parte.
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No busquemos eso como el punto de unión o de división. Respetemos la postura de cada quien. Somos un partido plural. No queramos imponer nuestro pensamiento y más en temas de conciencia a nadie. No nos metamos ahí. El país está en otro problema. Y no digo que éste no lo sea, pero comparado con la crisis que vive nuestra República, hemos decidido no buscar esos espacios.
—¿Se sienten en desventaja?
—Mucha. La inequidad es muy grande y todavía ahorita no sabemos con qué nombre vamos a participar. Nos dieron registro, pero nos piden que cambiemos el nombre. Vamos a ir a litigar a tribunales para que nos respeten el nombre. Faltan 11 meses y todavía ni siquiera nos dicen con qué nombre. El nombre que ellos nos habían autorizado hace 18 meses es el que usamos. Si no tienes un nombre hay una profunda desventaja.
Adicionalmente no tenemos nada de recursos públicos, nos van a dar cualquier cosa y nada de tiempo de radio y televisión. Ellos tienen gobiernos y programas y diputados, senadores, gobernadores, alcaldes; la desventaja es muy grande, pero así está la ley, así hay que entrarle. Lo que nosotros tenemos es más libertad para decir cosas, para hacer cosas. No tenemos compromisos con nadie. No nos regalaron el registro, nos lo ganamos y lo tuvimos que pelear y todavía lo estamos peleando en este momento que tenemos registro.