La captura de Ismael “El Mayo” Zambada volvió este lunes al centro de la agenda política y judicial en México y Estados Unidos.
Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que este martes presentará una línea de tiempo sobre el operativo que llevó al histórico líder del Cártel de Sinaloa a territorio estadounidense y cuestionó la actuación de Washington, la defensa del narcotraficante pidió a una corte federal que, en caso de ser condenado a cadena perpetua, cumpla su sentencia en una prisión con atención médica especializada y no en una cárcel de máxima seguridad, como la que alberga a Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Durante su conferencia matutina de ayer lunes, Sheinbaum adelantó que el gobierno federal expondrá este martes una cronología desde la captura de Zambada, el 25 de julio de 2024, hasta las comunicaciones oficiales intercambiadas con las autoridades estadounidenses y las consecuencias que ese operativo tuvo en Sinaloa.
“La manera en que se hizo esta detención es muy importante sacarla a la luz. Lo que se dijo en su momento y lo que dicen ahora: ¿quién mintió?”, planteó la mandataria.
También aseguró que el caso es relevante para esclarecer si existió algún tipo de protección por parte de Estados Unidos hacia una de las facciones del Cártel de Sinaloa, pese a que Washington catalogó a esas organizaciones como grupos terroristas, según reportó Reforma.
Lee: Así engañó Joaquín Guzmán López a “El Mayo” Zambada para secuestrarlo y entregarlo a Estados Unidos
La presidenta afirmó que el objetivo de la revisión no es defender a Ismael “El Mayo” Zambada, quien enfrenta procesos penales tanto en México como en Estados Unidos, sino esclarecer si hubo una actuación irregular de autoridades estadounidenses durante el operativo y defender la soberanía mexicana.
Las declaraciones de Sheinbaum ocurren después de que el FBI participara en una exhibición pública de la aeronave Beechcraft King Air 200 utilizada para trasladar a “El Mayo” Zambada y a Joaquín Guzmán López a Estados Unidos, un hecho que contrastó con la versión sostenida por el entonces embajador estadounidense Ken Salazar, quien tras la captura aseguró que su país no había aportado avión, piloto, personal ni recursos para ejecutar la operación.
Mientras tanto, en Nueva York, la estrategia de la defensa de “El Mayo” Zambada se concentró en las condiciones en las que el capo cumplirá una eventual cadena perpetua.
De acuerdo con un escrito presentado ante el juez federal Brian Cogan por su abogado Frank Pérez, la defensa solicitó que el cofundador del Cártel de Sinaloa no sea enviado al penal de máxima seguridad ADX Florence, en Colorado —donde permanece preso Joaquín “El Chapo” Guzmán—, sino a un centro penitenciario que cuente con infraestructura hospitalaria para atender sus problemas de salud derivados de la edad.
El documento reconoce que Zambada, de 76 años, acepta que será sentenciado a prisión de por vida y que no busca un trato privilegiado ni una cárcel de baja seguridad, sino un establecimiento con capacidad para brindarle atención médica permanente.
También lee: La DEA emite ficha de búsqueda para detener a “Mayito Flaco”, hijo de “El Mayo” Zambada
La Fiscalía estadounidense tendrá hasta el 13 de julio para responder a la petición, mientras que la audiencia de sentencia permanece programada para el 20 de julio ante la Corte Federal de Brooklyn, informó el semanario Zeta.
En el mismo escrito, la defensa recordó la versión de “El Mayo” Zambada sobre su captura: sostiene que el 25 de julio de 2024 fue engañado por Joaquín Guzmán López para acudir a una reunión en Sinaloa, donde fue privado de la libertad y posteriormente trasladado por la fuerza en una aeronave privada hacia Estados Unidos.
Precisamente, la forma en que ocurrió la captura de “El Mayo” continúa siendo uno de los episodios más controvertidos de la relación bilateral entre México y Estados Unidos.
Animal Político estuvo en la finca de Huertos del Pedregal, en Culiacán, donde —según la versión de Zambada— ocurrió el secuestro que derivó en su traslado forzado a Estados Unidos.
Ese punto, reconstruido en la crónica “Esto puede empeorar”: Culiacán tras las acusaciones de narcopolítica contra Rocha Moya, quedó marcado como el lugar donde comenzó una de las peores guerras criminales de las que se tenga registro reciente en Sinaloa y en México: la ruptura abierta entre “Los Chapitos” y “Los Mayos”, que desde entonces ha dejado, según datos oficiales, al menos 1 mil 828 homicidios y 2 mil 390 desapariciones, al corte de mayo pasado.
Las consecuencias de esa disputa también fueron retratadas por este medio en la crónica “Un año bajo fuego en Culiacán: crónica de una ciudad herida”, que muestra cómo la guerra transformó la vida cotidiana de la capital sinaloense: calles vacías al caer la tarde, comercios afectados, familias que modificaron sus rutinas por miedo a las balaceras y una ciudad donde la violencia dejó de ser un hecho extraordinario para convertirse en parte del paisaje cotidiano.
Además, la captura de Zambada también abrió un nuevo frente en la relación bilateral entre México y Estados Unidos.
En mayo pasado, el Departamento de Justicia estadounidense acusó a 10 políticos y exfuncionarios sinaloenses, encabezados por el entonces gobernador Rubén Rocha Moya, de presuntamente colaborar con la facción de “Los Chapitos” a cambio de protección institucional y apoyo político.
La investigación estadounidense sostiene que esa presunta red de protección habría operado durante años en Sinaloa y forma parte del mismo expediente judicial que derivó de las investigaciones contra los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán y de la posterior captura de “El Mayo”.
Con ello, el caso dejó de ser únicamente un proceso penal contra uno de los principales capos del narcotráfico para convertirse también en un conflicto político y diplomático entre México y Estados Unidos, cuyas repercusiones siguen marcando la violencia en Sinaloa.