Mientras avanzan los días después de los fuertes sismos del 24 de junio en Venezuela, la familia de Lucas Gámez, un niño atrapado en los escombros de un edificio en el estado La Guaira, se mantiene pendiente de las labores de búsqueda y rescate y anhela encontrarlo para poder llevarlo a casa.
“La esperanza es lo último que muere”, dice su padre, Marcos Gámez, en una conversación con periodistas al tiempo que aguarda noticias sobre la situación.
“Tenemos que seguir adelante apoyados en la fe”, insiste.
A casi dos semanas de los sismos de magnitud 7,2 y 7,5, que hasta este martes han causado 3.685 fallecimientos, Marcos sabe que las probabilidades de encontrar a personas aún con vida son pocas, como lo saben las otras familias que también buscan a sus seres queridos. Diversos especialistas señalan que las primeras 72 horas después de un sismo representan la ventana donde la probabilidad de conseguir un rescate es mayor.
Sin embargo, Marcos dice que él y los suyos tratan de mantener la calma y concentrarse en los datos que pueden brindarles alguna luz, así como en el apoyo que reciben por parte de otros padres y ciudadanos en general.
“Tenemos la esperanza de que abajo, según nos han dicho los expertos, hay más flujo de oxígeno”, explica, al referirse a las labores en el edificio donde Lucas y otros quedaron atrapados.
“Su mamá y yo nos mantenemos con fe y esperanza de que puedan aparecer Lucas y varias personas más”, agrega.
Lucas nació en Argentina y ha crecido tanto con las costumbres de ese país como con las de Venezuela, dice su padre. Es el hijo menor de la familia, recién este lunes cumplió nueve años y es un niño a quien le gusta mucho estar rodeado de los suyos y hablar de religión.
Además, le gusta mucho el fútbol, por lo que Marcos está convencido de que Lucas sintió alegría por el triunfo de Argentina este martes en la Copa del Mundo, en la que la selección albiceleste venció a Egipto en octavos de final por un marcador de 3-2.
“Debe estar contento porque hoy ganó Argentina, seguro está súper contento donde está”, dice Marcos, quien agradece el apoyo que su familia ha recibido por parte de centros de acopio y del colegio de su hijo.
En La Guaira, el estado más afectado, las labores de búsqueda y rescate siguen su marcha, rescatistas se afanan en su trabajo y la maquinaria trata de remover escombros con el cuidado de no provocar más derrumbes en los edificios colapsados.
Dentro de este escenario de tensión y espera, Marcos y otros venezolanos guardan la esperanza de volver a abrazar a sus seres queridos.
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