La consultora Deloitte presentó los resultados de su segundo y último estudio sobre el impacto económico del Mundial 2026 en México, en el cual ajustó a la baja sus estimaciones iniciales de empleo y derrama económica debido a una menor llegada de turistas internacionales y al encarecimiento de los boletos por el sistema de precios dinámicos.
Daniel Zaga, economista en jefe de Deloitte, detalló que el impacto en el empleo fue menor a lo estimado en enero de este año. "El empleo también tuvo un impacto, o habría tenido un impacto de 10% menor al anterior. Habríamos calculado 112,000, ahora 101,000", precisó el especialista, quien añadió que se trata de puestos temporales de corto plazo.
El informe revela que el impacto económico total en 2026 se ubicó en 2,500 millones de dólares, cifra que representa 7% menos frente a las proyecciones de principios de año. "Si lo comparamos con el tamaño de la economía, estos 2,500 millones es el 0.12% del PIB; nuestra estimación previa era que era el 0.14%", explicó Zaga. Asimismo, del crecimiento estimado de 1.2% para la economía mexicana en 2026, solo 0.1% correspondió al efecto de la justa deportiva.
La derrama económica total de los últimos tres años sumó 3,500 millones de dólares, impulsada por un consumo de 1,748 millones de dólares y una inversión en infraestructura pública de 1,800 millones de dólares ejecutada desde el año 2024. Por cada dólar invertido en el evento, la economía generó entre 1.45 y 2.07 dólares en el corto plazo.
La contracción en las expectativas se debió principalmente a una reducción de 40% en la afluencia de visitantes extranjeros; Deloitte redujo su estimación de 836,000 turistas a 494,000, de los cuales 198,000 fueron internacionales. Anna Aguilar, directora comercial de la plataforma de pagos Adyen, coincidió en que el tráfico fue menor al previsto originalmente. "Estamos hablando de una derrama que no rebasa los 2 millones de dólares, y esto pues al final es un porcentaje muy pequeño del PIB que inicialmente se había estimado", comentó.
El menor flujo de visitantes externos fue provocado por el encarecimiento de las entradas, "con precios dinámicos, lo que pasó es que los precios se fueron a las nubes, y ¿qué determinó eso? Que de alguna forma no pudieron llegar a la cantidad de turistas que se esperaban", señaló Zaga. Esto derivó en que la demanda de los 13 partidos disputados en el país fuera absorbida por el público local, lo que redujo la estancia hotelera promedio de 4 a 2.4 noches.
Teresa Solís, experta en desarrollo turístico de Deloitte, expuso que el turismo de negocios registró pérdidas temporales en julio debido a que las empresas reprogramaron sus viajes para evitar congestionamientos. En contraste, los sectores ganadores fueron las cantinas, los sports bars y las zonas comerciales cercanas a los estadios.
Por sectores, la gastronomía reportó el mayor impacto económico, aunque se ubicó 20% por debajo de la estimación previa. El comercio minorista o retail elevó sus ventas impulsado por el comercio electrónico y el consumo de la denominada canasta mundialista. Por el contrario, el sector de alojamiento registró ingresos equivalentes a la mitad de lo proyectado al inicio del año.
En Ciudad de México la ocupación hotelera cayó dos puntos porcentuales al ubicarse en 56.5%, Guadalajara bajó de 63% a 57%, mientras que Monterrey fue la única sede donde la ocupación aumentó. A pesar de la menor ocupación, las tarifas promedio subieron 47% en la capital, 40% en Monterrey y se duplicaron en Guadalajara.
El estudio de Deloitte concluye que el principal beneficio de largo plazo para el país fue la aceleración digital de los comercios. De acuerdo con el reporte, 70,000 micro, pequeñas y medianas empresas se incorporaron a canales digitales y adoptaron sistemas de pago sin contacto o contactless durante el desarrollo del torneo.