La fotografía actual de la industria es muy contundente, ya que de acuerdo con datos del Consejo Regulador del Tequila (CRT) en 2025, la industria produjo 583.53 millones de litros, contra 495.8 millones de litros en 2024; es decir, un crecimiento de 17.7%. Además, exportó 407.8 millones de litros, 1.24% más que el año previo, y utilizó 2.18 millones de toneladas de agave, frente a 1.8 millones de toneladas en 2024.
El dato que mejor dimensiona el tamaño del negocio está en las marcas. El registro oficial ya indica la existencia de 3,294 marcas de tequila vinculadas a productores autorizados, 220 productores de tequila y 43,398 productores de agave registrados. Nunca hubo tantas etiquetas intentando contar una historia alrededor del destilado mexicano.
Uno de los errores más comunes es confundir marcas con destilerías. El dato de 3,294 marcas no quiere decir que existan 3,294 fábricas o casas tequileras. La industria opera con 220 productores autorizados, lo que significa que un mismo productor puede elaborar varias marcas propias o de terceros.
Ahí está una de las claves del boom actual. El tequila dejó de ser únicamente una bebida de casas tradicionales y se convirtió en una plataforma global de negocio. Hoy una etiqueta puede nacer desde una familia tequilera, un empresario mexicano, una celebridad, un fondo de inversión, un distribuidor internacional o un grupo multinacional de bebidas. Lo indispensable no es que el dueño de la marca sea mexicano, sino que la producción esté certificada dentro de la Denominación de Origen.
Campos de agave azul, en Tequila, Jalisco.Foto EE: Cortesía