"En Cuba la situación se ha agudizado. El sector sanitario está atravesando una crisis operativa crítica. Los déficits prolongados de electricidad y los cortes de luz repetidos a nivel nacional —a menudo superiores a 48 horas consecutivas— han alterado gravemente el funcionamiento de las instalaciones de salud, los sistemas de cadena de frío, el equipamiento médico, los servicios de laboratorio, el suministro de agua y la logística sanitaria", explica a DW, desde Cuba, un especialista de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Es más, "los servicios de salud materna, neonatal e infantil se han visto especialmente afectados. Más de 33.000 mujeres embarazadas se enfrentan actualmente a un acceso reducido a servicios diagnósticos y especializados esenciales, incluyendo ecografía obstétrica, monitorización fetal, servicios cardiovasculares e imagenológicos, debido a fallos prolongados en los equipos, falta de repuestos, interrupciones de suministro eléctrico y una insuficiente capacidad de mantenimiento", afirma el especialista de la OPS.
Las cifras oficiales confirman la gravedad de la situación: en 2025 la tasa de mortalidad materna fue de 44,1 por cada 100.000 nacidos vivos, lo que representa un aumento de 4,1 casos con relación al año anterior. En cuanto a la mortalidad infantil, en 2025 hubo 9,9 decesos por cada 1000 nacidos vivos, frente a 7,1 en 2024, y a 4,9 en 2020.
¿A qué se debe la mortalidad infantil? "Entre los factores de riesgo con mayor incidencia estuvo el bajo peso al nacer, asociado, entre otros aspectos, con los embarazos en adolescentes, las condiciones nutricionales maternas y el incremento de la prematuridad. Estos recién nacidos suelen requerir atención especializada e intensiva debido a su delicada condición y a su mayor riesgo de complicaciones", ilustra la OPS.
"Es muy difícil tener certeza y datos duros sobre lo que está sucediendo, tanto en el interior del país como en la propia capital", cuenta a DW Yanelis Núñez, especialista del Observatorio Alas Tensas, que opera entre España y Cuba.
No obstante, "según testimonios que hemos recogido, la precarización es mayor en el interior y la situación es mucho más difícil. La migración de Oriente hacia La Habana se debe a que son provincias más empobrecidas. Y ya no solo faltan kits para partos y cesáreas, material estéril, antibióticos, pruebas diagnósticas, sino incluso sangre segura… Hace poco vimos el caso de una madre de tres niños, embarazada que falleció, porque le hicieron una transfusión con una sangre problemática", ilustra Yanelis Núñez, activista feminista y exiliada política en Madrid.
Efectivamente, "las provincias con mayor incidencia de morbimortalidad infantil y materna son las de la región oriental del país: Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo", confirma la OPS. Por su parte, el gobierno cubano atribuye las limitaciones en la sanidad materna e infantil al embargo y al bloqueo energético que dificultan la adquisición de insumos médicos y el funcionamiento de los hospitales.
En esta situación, ECHO, la Protección Civil y Ayuda Humanitaria de la Unión Europea (UE), acaba de aprobar 10 millones de euros para destinarlos a la asistencia de la población más vulnerable: personas mayores, niños y mujeres tanto gestantes como lactantes.
Un envío europeo de insumos médicos para paliar la crisis en Cuba. La Habana, 16.03.2026.Ramon Espinosa/AP Photo/picture alliance
Desde la perspectiva de la sociedad civil cubana, ¿cuál sería un uso adecuado de esta ayuda humanitaria enfocada a la salud materna e infantil? "Hay que garantizar toda una cadena de atención del embarazo hasta los primeros días de vida del recién nacido, en un país donde toda la cadena está deteriorada", responde Yanelis Núñez, coordinadora del Observatorio Alas Tensas.
"El tema de los insumos esenciales es básico, como también lo es, frente a la ausencia de equipo y electricidad, incorporar generadores y sistemas solares, depósitos de agua y respaldo para la cadena de frío", detalla. En su opinión, equipos móviles que llegasen a los entornos rurales en vez de que las mujeres tengan que trasladarse a las cabeceras de provincia podría aliviar el abandono en que se encuentran. "Porque en Cuba hay combustible para patrullas, pero no para ambulancias", resalta.
Como fuere, "la escasez de combustible está restringiendo aún más las derivaciones de pacientes y el transporte de emergencia, retrasando el acceso oportuno a la atención obstétrica y neonatal de emergencia", confirma la OPS.
Simultáneamente, la escasez de medicamentos esenciales y productos para la salud reproductiva, corroborada por la información proporcionada por Ministerio de Salud Pública, "ha dejado a los servicios de planificación familiar sin el stock necesario para garantizar métodos anticonceptivos, incluidos los preservativos; ha restringido la actividad quirúrgica ginecológica estrictamente a emergencias potencialmente mortales. También ha limitado el diagnóstico y tratamiento de las infecciones cervicovaginales en mujeres embarazadas debido a la falta de medios de cultivo, afectando significativamente la prestación integral de servicios de salud sexual y reproductiva", informa el especialista de la OPS, puntualizando que esas muertes serían prevenibles.
En cualquier caso, esto explica el porqué de que la ayuda humanitaria europea en este momento de crisis se enfoque, en Cuba, en la salud materna.
Al respecto, "la OPS está implementando un proyecto, financiado por ECHO, para fortalecer la salud materna e infantil en las cinco provincias orientales", explica el especialista.
Así, en esta iniciativa, "el énfasis se pone en el control prenatal, la atención del parto complicado y el cuidado de los recién nacidos en estado grave", agrega.
Se incluye medidas de prevención y asesoría técnica, así como "la instalación de fuentes de energía renovable en policlínicos seleccionados, con el fin de asegurar la continuidad de servicios esenciales de salud ante interrupciones en el suministro eléctrico".
(cp)