Bogotá, 4 ago (EFE).- El nuevo Gobierno de Colombia hereda un país con un elevado déficit fiscal producto del aumento del gasto público, bajos niveles de inversión y una inflación con tendencia al alza, problemas para los que propone un plan de austeridad que puede tener impactos sociales.
El presidente Gustavo Petro recibió en 2022 una economía que acababa de salir de la pandemia y en los tres últimos años tuvo crecimientos moderados del 0,8 % en 2023; el 1,5 % en 2024 y el 2,6 % en 2025, impulsado por el consumo de los hogares, el comercio y los servicios.
Sin embargo, la Inversión Extranjera Directa (IED) experimentó fuertes caídas durante su Gobierno, principalmente por la incertidumbre sobre las normas regulatorias de sectores como el petrolero y el minero, de forma que en 2025 solo entraron al país 9.174 millones de dólares por ese concepto, un 14,1 % menos que 2024, año en el que ya había caído un 15 % frente a 2023.
Pero el mayor reto económico para el Gobierno de Abelardo de la Espriella, que asumirá el 7 de agosto, será enfrentar el abultado déficit fiscal que en 2025 fue equivalente al 6,4 % del PIB por la disparada del gasto público, con el consecuente endeudamiento del Gobierno saliente para financiarlo.
Según datos del Ministerio de Hacienda, la deuda publica alcanzó al cierre del primer semestre un récord de 1.167 billones de pesos (unos 373.850 millones de dólares), cifra equivalente al 60,5 % del PIB y que deja con poco margen de maniobra fiscal y de inversión social al nuevo Gobierno.
"El país viene con un muy mal manejo fiscal", dijo en una reciente conferencia el economista jefe de BTG Pactual para la Región Andina, Munir Jalil, quien añadió que "el nuevo Gobierno tiene que llegar a hacer ajustes" y al mismo tiempo tendrá que gastar más para responder a todos sus compromisos.
La difícil tarea recae en el ministro de Hacienda designado, Miguel Gómez Martínez, quien tendrá que recortar el gasto del Estado en hasta un 40 % para 2030, año en que debe terminar el mandato de De la Espriella.
"El Estado colombiano es financieramente inviable como está planteado hoy. Lo responsable es hacer lo que los politiqueros no han hecho hasta ahora: recortar el Estado para que pueda funcionar", dijo De la Espriella durante la campaña.
Busca de inversiones
Según el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, que fue ministro de Comercio y luego de Hacienda en el Gobierno de Iván Duque (2018-2022), el ajuste fiscal no debe afectar programas sociales pero sí acabarán aquellos que consideren que son un desperdicio de dinero público.
Restrepo y Gómez Martínez estuvieron hace unas semanas en Estados Unidos junto con otros futuros funcionarios colombianos para "fortalecer la relación bilateral" y buscar nuevas inversiones en el país.
En esa campaña internacional, el presidente electo ya cosechó los primeros resultados, como el anuncio del presidente ejecutivo de CAF Banco de desarrollo de América Latina-, Sergio Díaz-Granados, de que esa entidad financiará con 9.000 millones de dólares proyectos de desarrollo de Colombia hasta 2030.
"El marco de financiamiento de 9.000 millones de dólares para los próximos años trasciende lo financiero, queridos amigos. Es un voto de confianza en Colombia", manifestó De la Espriella sobre esos recursos destinados a cuatro sectores estratégicos: seguridad energética; infraestructura para la productividad; seguridad, prosperidad e inclusión social, y presencia y fortalecimiento territorial, prioridades del nuevo Gobierno.
Su Administración tendrá que lidiar también con la tendencia al alza de la inflación, que al cierre de 2025 fue del 5,10 % pero en el primer semestre de este año ya estaba en el 6,14 %, más del doble de la meta anual del 3 % fijada por el banco central como referencia para su política monetaria.
La subida del IPC es atribuida en parte al aumento del 23,7 % del salario mínimo de este año, lo que sumado a la revaluación del 23,2 % del peso colombiano frente al dólar en los últimos doce meses, amplía la capacidad de consumo de los colombianos y obliga al Banco de la República (autoridad monetaria) a restringir el crédito con alzas de los tipos de interés, actualmente en el 12 %.
El dólar, que hace un año se cotizaba a 4.124 pesos, cerró el pasado 31 de julio en 3.166 pesos, la tasa más baja en siete años, desde abril de 2019.
"Hay una gran incertidumbre sobre el comportamiento de la tasa de cambio que ha presentado una muy fuerte apreciación en el periodo reciente. Es probable que esa apreciación corresponda a un fenómeno muy temporal, pero sobre eso hay una enorme incertidumbre", dijo el gerente general del Banco de la República, Leonardo Villar.
Jaime Ortega Carrascal
(c) Agencia EFE