La caída de Santiago Peña, uno de los grandes aliados de Trump que ha arrastrado a Paraguay a la peor crisis financiera del siglo

2026-11-08 06:09:16 - MUNDO

El economista Santiago Peña Palacios (Asunción, 47 años) es el hombre en el centro de la mayor crisis financiera que atraviesa Paraguay en lo que va de siglo. El expresidente fue destituido vía impeachment por su papel en la caída del Ueno bank, una entidad que hasta el martes gestionaba los ahorros de casi tres millones de paraguayos, o lo que es lo mismo, los ahorros de la mitad del país. Luego colapsó.

Las historias de Peña y Ueno bank están entrelazadas. En 2023, cuando Peña asumió la jefatura del Estado, Ueno bank comenzó a operar. No tardó en cerrar contratos millonarios con instituciones del Estado, como las centrales hidroeléctricas binacionales de Itaipú y Yacyretá, el Ministerio de Economía o el Instituto de Previsión Social (IPS), encargado de gestionar los fondos de pensiones y coberturas sanitarias de millones de ciudadanos.

Después trascendió que Peña tenía acciones en la matriz de Ueno bank, valoradas en 6.144 millones de guaraníes (unos 880.000 euros), además de certificados de depósito de ahorro y bonos vinculados a firmas del holding. El presidente no vendió esas acciones hasta marzo de 2025, pero su hermano, Manuel Peña, no dejó de figurar en ningún momento como socio de una mercantil vinculada al control del banco.

Peña minimizó durante semanas las advertencias que planeaban sobre Ueno bank, que presumía de que "dos de cada tres ciudadanos" paraguayos eran clientes, y acusó a la prensa de orquestar una campaña contra la compañía. El colapso le estalló en la cara cuando el Banco Central del Paraguay (BCP) ordenó el cierre de la entidad al constatar que su ratio de solvencia se había desplomado por debajo del 50% del mínimo legal exigido.

"A esto se sumaron filtraciones de informes internos del Banco Central que revelaban préstamos por unos 150 millones de dólares concedidos a pequeñas mercantiles vinculadas a empleados y directivos de la propia entidad, lo que desató el pánico entre los tenedores de bonos", apunta Laurence Blair, fundadora del diario The Paraguay Post, en la revista Americas Quarterly.

Las pérdidas del Estado no están del todo cuantificadas, aunque Blair señala que, durante el mandato de Peña, el banco "concentró alrededor de 850 millones de dólares en depósitos del sector público, incluyendo una décima parte del fondo de pensiones de la seguridad social".

La gerente financiera del IPS, Gladys Vera, ofreció una primera estimación al revelar que la institución tenía depositadas en las arcas de Ueno bank unos 355 millones de dólares, esto es, el 9% de sus inversiones.

Agentes de policía montan guardia mientras los clientes se congregan frente a una sucursal cerrada de Ueno Bank en Ñemby. | Source: Cesar Olmedo

Con todo, la peor parte se la han llevado los millones de paraguayos que, de la noche a la mañana, perdieron sus ahorros. "Ueno no constituía una entidad financiera ordinaria", explica la investigadora Julieta Heduvan en Americas Quarterly. "Se convirtió en una de las plataformas de pagos más extendidas del país. Para una parte sustancial de la economía sumergida e informal, representaba la vía principal, y a veces única, de acceso a los servicios bancarios".

La noticia pilló a contrapié a la sociedad paraguaya, sorprendida por la gestión financiera de Peña, un economista de perfil solvente que cursó un máster de posgrado en la Universidad de Columbia y trabajó en instituciones de prestigio, como el ahora cuestionado BCP o el Fondo Monetario Internacional (FMI).

De hecho, como apunta Blair, el país "se había consolidado durante su presidencia como un destino predilecto para los inversores internacionales, alcanzando una cifra récord de 1.100 millones de dólares en inversión extranjera directa durante el último año".

El BCP sabía desde el pasado mes de abril que Ueno sobrepasaba los límites de crédito con empresas vinculadas, pero no tomó medidas y se dejó llevar por una compañía cuyo propietario, Miguel Vázquez, soñaba con convertir en el primer unicornio (empresa valorada en más de 1.000 millones de dólares) paraguayo.

El presidente del BCP, Carlos Carvallo, quien hasta la víspera de su nombramiento como presidente de la institución no soltó los mandos de la sociedad que precedió a Ueno bank, ocultó la información y la entidad siguió a lo suyo, captando fondos mediante agresivas campañas de bonificaciones y rentabilidades fuera de mercado sin supervisión.

Peña trató de resolver el entuerto el martes y sacó adelante una ley para agilizar la entrega de los recursos retenidos a los clientes del banco. Una ley que, según prometió, permitiría a los paraguayos "cobrar en el menor tiempo posible una parte de los fondos de garantía a fin de que los recursos vuelvan a las manos de quienes corresponde".

Sin embargo, su futuro empezó a torcerse cuando la bancada del Partido Colorado le dio la espalda y apoyó la iniciativa de la oposición para someterlo a un juicio político. Hasta el expresidente Horacio Cartes, su padrino político, se sumó a la iniciativa del impeachment a través de un comunicado que cayó como una losa para Peña, sin más opciones que presentar su dimisión.

"Ese comunicado representó el golpe definitivo", reconoce el politólogo Christopher A. Martínez. "Al tratarse del líder de la facción mayoritaria, Honor Colorado, y la figura de mayor peso dentro del partido gobernante, su postura se convirtió en una barrera insalvable y selló su destino político".

Aunque Peña presentó su renuncia justo antes de que el Congreso aprobara por unanimidad someterlo a un juicio político, los diputados la desestimaron. En su lugar, buscaron forzar su destitución vía impeachment y así evitar que adquiera fueros como senador vitalicio ante un proceso penal. Lo consiguieron.

Un hombre sostiene un cartel en el que se lee "juicio político ya" en el Congreso de Paraguay. | Source: Cesar Olmedo

Hasta el viernes, Peña había quedado en un limbo provocado por la reacción de los suyos, que, según Martínez, respondió a "un intento pragmático por salvar la estructura del partido" y endosarle el coste político del colapso de Ueno bank. Un movimiento que, reconoce, "logró alinear temporalmente a dos facciones que históricamente son rivales".

Ahora, la Fiscalía le investiga por la presunta comisión del delito de administración desleal, castigado con penas de hasta cinco años de prisión, que pueden ascender a 10 en casos de especial gravedad.

Peña ocupó el Ministerio de Hacienda durante el mandato de Cartes, un presidente incluido junto a sus empresas en la lista de sanciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos bajo la Administración de Joe Biden por su implicación en varios escándalos de corrupción.

La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y la cercanía de Peña con el mandatario republicano sirvió para revertir la medida. Así, el presidente consiguió sacar a su mentor político de la lista negra de la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC).

No en vano, Peña se perfilaba como el principal socio en el Cono Sur de Trump, quien lo llegó a describir como "un hombre joven y apuesto" que contaba con "el 100%" de su respaldo.

Peña metió a Paraguay en el Escudo de las Américas, como uno de los ocho países fundadores de la alianza para combatir el crimen organizado, y en la Junta de Paz de Trump, llamada a sustituir a la ONU.

Los presidentes de Paraguay y Venezuela, Santiago Peña y Delcy Rodríguez. | Source: Europa Press

Peña también llevó al Congreso un acuerdo militar con Estados Unidos que autorizaba a Washington a enviar a su país efectivos de las Fuerzas Armadas, personal civil del Pentágono y empresas contratistas de seguridad para realizar entrenamientos conjuntos, ejercicios militares y visitas de buques.

Pero su jugada más arriesgada fue reunirse en el Palacio de Miraflores con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. Un viaje que rompía su distanciamiento con el chavismo y blanqueaba la tutela de la Casa Blanca sobre Caracas.