2026-05-13 07:06:46 - MUNDO
A lo largo de este 2026, México y Francia celebran dos siglos desde el establecimiento de las relaciones diplomáticas en las que, como sucede en la mayoría de los vínculos binacionales, el intercambio cultural ha sido parte estratégica para tender puentes de entendimiento, e intercambio de símbolos e idiosincrasia. También ha servido como herramienta catalizadora de disensos políticos, porque los ha habido en la historia reciente de la relación entre ambas naciones.
Con la visita a nuestro país en noviembre pasado del presidente Emmanuel Macron —la primera de un mandatario francés en más de una década— se establecieron los primeros puntos programáticos en materia cultural para este año dual, empezando por el anuncio de Francia como país Invitado de Honor de la edición 54 del Festival Internacional Cervantino, a llevarse a cabo en octubre próximo, mientras que en marzo se estableció formalmente una agenda bilateral enfocada en la cooperación cultural, científica, económica y educativa.
También destaca la realización de un acto de intercambio mutuo de códices, con “V de vuelta”, como suele decirse coloquialmente: Francia traerá a México el Códice Azcatitlán —un documento fechado en el siglo XVI que relata el periplo del pueblo azteca desde su partida de Aztlán hasta la vida cotidiana, ya como mexicas, en el Virreinato—, mismo que fue llevado a Europa en el siglo XVII y actualmente se encuentra bajo resguardo de la Biblioteca Nacional de Francia; mientras que México hará llegar a París el Códice Boturini —el cual narra el mito sobre la travesía azteca guiada por Huitzilopochtli hasta el Valle de México, donde se fundó la Gran Tenochtitlan—, custodiado actualmente en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, en la Ciudad de México.
Aunque el intercambio dual en el discurso político representa una equidad por lo valioso de las piezas intercambiadas, en la práctica no luce como un trato de diplomacia recíproca, puesto que se trata de dos documentos originarios y referenciales de la civilización mexica.
Sin acuerdos sobre patrimonio
Detrás de la programación celebratoria y del discurso diplomático permanece un asunto que México ha colocado de manera recurrente sobre la mesa y al que Francia no ha respondido: la ratificación del Convenio Unidroit sobre los Bienes Culturales Robados o Exportados Ilícitamente, el cual fue impulsado por el Instituto Internacional para la Unificación del Derecho Privado (Unidroit) y la UNESCO, y creado en Roma, en 1995, primeramente firmado por 35 países comprometidos a fortalecer los mecanismos internacionales de restitución patrimonial y combatir el tráfico ilícito de bienes culturales.
En la actualidad, el Convenio Unidroit cuenta actualmente con 56 Estados firmantes, pero Francia no figura entre ellos.
La ausencia francesa resulta especialmente sensible para México debido al papel que París ha desempeñado durante años como uno de los principales centros de subastas de arte prehispánico. Casas como Christie’s y Millon han realizado ventas recurrentes de piezas arqueológicas mexicanas, pese a las protestas diplomáticas del gobierno mexicano, vía la Secretaría de Cultura federal, y los dictámenes del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que sostiene que muchos de los objetos patrimoniales son de interés nacional y fueron extraídos ilegalmente.
Uno de los episodios más notorios ocurrió en noviembre de 2021, cuando Christie’s organizó en París la subasta “Pre-Columbian Art & Taino Masterworks”. El gobierno mexicano condenó públicamente la venta de decenas de piezas arqueológicas provenientes de culturas maya, mexica, mixteca y teotihuacana, al señalar que ese comercio alimenta redes de saqueo y tráfico ilícito. A pesar de los exhortos diplomáticos, la subasta se llevó a cabo. Diversos reportes señalaron que se vendieron más de 70 lotes y que algunas piezas alcanzaron cifras millonarias.
Ese mismo año, otra venta organizada también en París recaudó alrededor de 1.2 millones de euros mediante la comercialización de 29 piezas prehispánicas mexicanas. Entre ellas figuraba una escultura de Cihuateótl, proveniente de Veracruz, vendida en aproximadamente 500 mil euros.
Las protestas continuaron en 2022, cuando México volvió a reclamar formalmente contra la subasta de unas 30 piezas arqueológicas en París por parte de la firma Millon. La entonces embajadora mexicana en Francia, Blanca Jiménez Cisneros, reiteró que esos bienes son “inalienables e imprescriptibles” conforme a la legislación mexicana.
¿Será el año de la firma?
Incluso en 2026, en pleno año del bicentenario diplomático, el dilema persiste. En febrero pasado, Cultura federal protestó nuevamente contra la casa Millon por incluir 40 piezas arqueológicas mexicanas en una subasta parisina.
México ha insistido en que la ratificación francesa del convenio Unidroit sería una señal política relevante para fortalecer la cooperación patrimonial bilateral. El tratado no sólo contempla la restitución de bienes robados, sino que establece obligaciones para la devolución de objetos exportados ilícitamente y limita la protección automática a compradores de buena fe, un punto particularmente sensible para el mercado internacional de arte.
Sin embargo, la adscripción al Convenio Unidroit no es aplicable con la retroactividad, es decir que no obliga a los países ratificantes a devolver piezas cuya sustracción no se haya acreditado antes de la firma, lo cual significa un vacío en la legislación internacional considerando que prácticamente todas las piezas patrimoniales que salen del país lo hacen sin registrarse la sustracción ni su ingreso a otras aduanas.
Aunque autoridades francesas han reiterado públicamente su disposición a colaborar contra el tráfico ilícito de patrimonio —e incluso Macron habló en 2025 de reforzar la cooperación en materia de restitución cultural—, la ratificación formal del convenio permanece ausente.
Así, mientras México y Francia celebran 200 años de una relación diplomática que ha atravesado intervenciones militares, alianzas culturales, intercambios intelectuales y una intensa cooperación contemporánea, el mercado francés de antigüedades y la falta de adhesión a Unidroit continúan como uno de los pendientes de la relación bilateral. ¿Será éste el año de la grata sorpresa?
Historial de los hechos
El Convenio Unidroit sobre Bienes Culturales Robados o Exportados Ilícitamente fue adoptado en Roma el 24 de junio de 1995.
El tratado fue impulsado conjuntamente por Unidroit y la UNESCO para complementar la Convención de la UNESCO de 1970 sobre tráfico ilícito de patrimonio cultural.
El convenio entró oficialmente en vigor el 1 de julio de 1998.
Actualmente, 56 Estados son parte del Convenio Unidroit de 1995.
México ratificó el convenio en el año 2000
Francia firmó la Convención UNESCO de 1970, pero no ha ratificado el Convenio Unidroit de 1995.
Entre los países europeos que sí han ratificado Unidroit se encuentran Italia, España, Portugal, Grecia y Hungría.
Detalles del convenio internacional
Unidroit fija un plazo general de 50 años para reclamar judicialmente bienes exportados ilícitamente, aunque elimina límites temporales para piezas pertenecientes a colecciones públicas o patrimonio arqueológico identificado. El convenio obliga a compradores y coleccionistas a demostrar “debida diligencia” sobre el origen legal de las piezas adquiridas.
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