Rodrik, México y la manufactura

2026-05-15 05:57:45 - MUNDO


Dani Rodrik es uno de los autores más influyentes que discuten las alternativas que podrían seguir las naciones ante el fin del paradigma de la hiperglobalización. En realidad, Rodrik fue un crítico temprano de la globalización, de sus límites y excesos. Ahora, su posición ha cambiado y, en lugar de sugerir a las naciones en desarrollo detener la desindustrialización o apostar a la manufactura, pide optar por el sector de los servicios, en el cual estarán la mayor parte de los empleos y, por tanto, se puede tener un mayor impacto positivo en la población si estos empleos mejoran. Propone analizar el caso de la India, en donde la tecnología se utilizó para mejorar los empleos y los negocios del sector servicios. No obstante, no abunda en que en la India este fenómeno también incluyó a la manufactura en la ecuación tecnología-servicios. Por otro lado, economista turco advierte que la tecnología desarrollada por China en la manufactura hace prácticamente imposible competir con esa nación en ese campo o replicar el modelo de los que se les llamó los Tigres Asiáticos.

Rodrik pone a México como muestra de la falla del modelo de manufactura de exportación, un país altamente exportador, integrado a las grandes cadenas de valor, que sin embargo no ha logrado incrementar la productividad. Cita, evidentemente a Santiago Levy y su muy documentada y articulada explicación con respecto a la alta informalidad en México. Rodrik en realidad, en beneficio de su argumento, confunde dos cosas. Primero, México sí desarrolló una economía exportadora, basada en la manufactura, que ha servido de motor de la economía y ha creado empleos de buena calidad. Sin embargo, ha sido un motor limitado, por el bajo contenido nacional de los insumos, y porque no logró integrar a otros sectores y regiones de la economía nacional, que, de hecho, son poco competitivos.

En el caso de México, un país con una infraestructura y talento bien provisto para la manufactura no es razonable apostar principalmente a los servicios como alternativa productiva al futuro. Sí se requieren de acciones, como las que se están tomando, para incrementar el contenido nacional y apostar también al mercado interno para vender esas manufacturas. Es necesario integrar más regiones a esas cadenas y explorar nuevos sectores, en lo que se podrá tener ventaja en el nuevo contexto global, como el de dispositivos médicos, medicamentos o electrónicos. México sí puede ser una alternativa a China y aliados para sustituir proveeduría a Norteamérica y otras regiones del mundo, por su capacidad de realizar manufactura de alta calidad a precios razonables.

Ahora, eso no significa que Rodrik no tenga razón en el sentido de que México requiere de acciones para incrementar la productividad en áreas distintas a la manufactura y que eso tendría enormes beneficios en términos de empleo, así como de creación y distribución del ingreso. La manufactura de exportación en realidad nos favoreció, lo que pasa es que, en efecto, hacemos poco en mejorar otros sectores. Efectivamente la tecnología, y otros factores, como la mejor oferta de servicios financieros, puede generar empleos de mejor calidad en sectores como el turismo, la gastronomía, la educación, la logística, las industrias creativas, la salud y otros más sofisticados como los relacionados con software, el análisis de datos y la mercadotecnia. Eso, por supuesto, requiere también de medidas para facilitar e incentivar la formalización de empresas y apostar por las medianas y pequeñas. Es parte de la ecuación, pero, en este caso, sin dejar la apuesta, que ha sido exitosa, por la manufactura.

Fuente: google.com