En el mismo lodo todos manoseaos

2026-04-11 23:15:27 - EDITORIAL

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El tango Cambalache es cada vez más directamente proporcional con nuestra crisis. Discutir sobre Cambalache en Argentina no es solo hablar de música, es hablar de un espejo que, por desgracia, parece no envejecer nunca


1. El "mismo lodo todos manoseaos"
La sensación de falta de meritocracia es el núcleo del tango. Cuando la economía entra en crisis recurrentes, se percibe que:

- El esfuerzo no garantiza resultados: "Lo mismo un burro que un gran profesor".

- La impunidad se normaliza: "El que no llora no mama y el que no afana es un gil".

2. El desplome de los valores
Discépolo escribió esto en 1934, durante la "Década Infame". Sin embargo, cada vez que la inflación sube o la cohesión social se tensa, la letra cobra una vigencia renovada. No es que el tango cambie, es que la realidad argentina insiste en imitarlo.

3. La "vidriera irrespetuosa"
Hoy, esa vidriera donde se mezclan "la Biblia y el calefón" podría ser perfectamente el feed de una red social o los titulares de noticias, donde lo urgente tapa a lo importante y lo banal tiene el mismo peso que lo trágico.

La paradoja del tiempo

Lo inquietante de Cambalache es que fue escrito para denunciar un momento específico, pero terminó convirtiéndose en el algoritmo predictivo de la historia argentina.

Mientras que en otros países las canciones de protesta quedan como hitos históricos, en Argentina, Cambalache se siente como el diario de mañana. No es solo que sea proporcional a la crisis, es que se ha vuelto el himno de la resignación cíclica.

"Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé..." Y esta frase no es pesimismo, solo es para muchos argentinos, simplemente una lectura estadística del entorno.


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