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El sábado 27 de agosto se llevó a cabo un encuentro de fe en la gruta de Ceferino Namuncurá ubicada en calle Belgrano al 500 de la localidad de Joaquín V. González. Candelaria Landriel fue la mujer que organizó la recepción de los devotos, y también la del padre Ricardo Noceti, quien se vino desde Buenos Aires especialmente para compartir con los fieles del norte esta advocación religiosa. El cura Noceti vivió en Chimpay (Río Negro) lugar de donde es oriundo Namuncurá.
El beato Ceferino Namuncurá nació en Chimpay (Río Negro) un 26 de agosto de 1886 y murió a lsos 18 años en Roma (Italia) el 11 de mayo de 1905. Fue un joven salesiano aspirante al sacerdocio, argentino, de orígenes mapuche y chileno.
Nació en la reducción mapuche de Chimpay, donde fue el sexto hijo de Rosario Burgos, una cautiva "huinca" chilena, y del cacique Manuel Namuncurá, un célebre líder nacido en territorio chileno que luchó en la batalla del 5 de mayo de 1883 contra el Ejército Argentino comandado por Roca. Ceferino era también nieto del caudillo mapuche Calfucurá.
El apellido «Namuncurá» (mapudungun, «pie de piedra»; namun, pie, y cura, piedra) significa «alguien firme, decidido».
En 1887, al año de edad, Ceferino se salvó de perecer ahogado en el Río Negro, mientras jugaba en sus orillas. Ese mismo año, el 24 de diciembre, en vísperas de Navidad, fue bautizado por el misionero salesiano padre Domingo Milanesio, gran defensor de los pueblos originarios. A los 11 años le pidió a este salesiano que lo llevara a estudiar para luego regresar y así poder enseñar a los de su pueblo.
A principios de 1902, su salud se deterioró; por los estudios que le realizaron, se determinó que contrajo tuberculosis. Monseñor Juan Cagliero decidió trasladarlo a Viedma, con la esperanza de que los aires nativos ayudaran a recuperar su salud. A comienzos de 1903, en el colegio "San Francisco de Sales" de Viedma, comenzó su estudio secundario como aspirante salesiano. El sacerdote médico Evasio Garrone, juntamente con el enfermero del hospital, el Beato Artémides Zatti, cuidaron de Ceferino. El 19 de julio de 1904, con 17 años, Ceferino fue trasladado a Turín, Italia, por Monseñor Cagliero. Los salesianos pensaron que en ese lugar recuperaría la salud y podría continuar sus estudios de sacerdocio.
En marzo de 1905, la tuberculosis volvió a afectar la salud de Ceferino. Fue internado en el Hospital de los Hermanos de San Juan de Dios, donde fue atendido por el Dr. José Lapponi, médico personal de los papas León XIII y Pío X.
El 11 de mayo de ese mismo año, a los 18 años de edad, Ceferino Namuncurá murió acompañado por Monseñor Cagliero.
Según la mayor parte de sus biógrafos sus últimas palabras fueron: ¡Bendito sea Dios y María Santísima!; basta que pueda salvar mi alma y en los demás que se haga la santa voluntad de Dios.