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Una niña de 12 años fue interceptada por un sujeto en la intersección de las calles San Martín y Mendoza, en la localidad anteña de Las Lajitas, que la arrastró a un baldío donde le bajó la ropa interior y la violó. El indignante hecho ocurrió el domingo pasado a la noche, cuando aún no estaba totalmente oscuro y en una zona iluminada, aunque con mucha vegetación alrededor. Los vecinos escucharon los gritos desgarradores de la niña, por lo que llamaron a la Policía, cuyos efectivos llegaron a los pocos minutos.
Los policías se internaron en el espacio verde desde donde provenían los lamentos y se llevaron una sorpresa terrible: un sujeto, totalmente descontrolado, tenía bajo su cuerpo a una jovencita pequeña y la sometía salvajemente.
¬Alto!, le gritaron, pero el hombre, como un poseso, continuó con su accionar, por lo que fue agarrado por la espalda por los uniformados para poner punto final a la descomunal agresión.
Inmediatamente lo esposaron y ayudaron a incorporarse a la jovencita, que sollozaba y lanzaba alaridos de dolor e impotencia.
El sujeto, de 26 años, fue identificado como Ramón Banegas, con domicilio en el mismo pueblo y sin oficio conocido.
Alrededor del procedimiento policial comenzó a aglutinarse gente y en algún momento uno de los presentes instó a la ciudadanía a hacer justicia por mano propia, acción que fue impedida a duras penas por los policías, motivo por el cual las gestiones se agilizaron. Luego de que la niña fue revisada y se comprobó el ultraje, el juez de Instrucción Formal 2, Mario Dilascio, ordenó que Banegas fuese trasladado inmediatamente a dicha sede judicial.
Los padres de la criatura viven, al igual que la víctima, en Apolinario Saravia y fueron informados de lo sucedido por personal de la comisaría 51, aunque se vieron imposibilitados de trasladarse a Las Lajitas porque carecían de dinero para pagarse el pasaje. La nena había llegado a la localidad a visitar a su abuela; sin embargo, no alcanzó a llegar hasta el domicilio de esta, situado a dos cuadras de donde fue violada.
El comisario lajiteño, Elías Cuéllar, con muy buen criterio, dispuso que en un móvil de su dependencia llevaran a los padres de la niña a Apolinario Saravia, distante a 50 kilómetros, y formalizaran la denuncia.
Fuente: El Tribuno