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Según fuentes judiciales Ramón Héctor Sánchez (padre de la criatura fallecida) salió del coma en el que se encontraba e inmediatamente después fue arrestado en el hospital San Bernardo, por considerarlo supuesto autor del homicidio de su hijo, calificación agravada por el vínculo que tiene como pena prisión perpetua. Posteriormente fue trasladado a la cárcel de Metán y al parecer ya le tomaron declaracion indagatoria. La empresa Anta del Dorado S.A. le proporsionó un abogado para que lo defienda. La madre y abuela del niño muerto, ya estarían en libertad.
El hecho ocurrió en la madrugada del miércoles 22 de febrero de 2012, en el barrio 20 Viviendas de la localidad de Coronel Mollinedo.
Los policías que llegaron al lugar del hecho observaron la existencia del cadáver de un niño, que presentaba una herida a la altura del cuello.
El médico legal de la Policía informó que de la autopsia se desprende que el niño falleció a causa de una "herida de arma blanca en cuello, por shock hipobolémico grave".
A la vez, se encontraba el padre de la víctima, de 25 años, quien presentaba heridas cortopunzantes, por lo que fue trasladado de urgencia al hospital San Bernardo, de Salta Capital, donde se le diagnosticó una "herida de arma blanca grave en tórax abierto y abdomen con evisceración".
Los pesquisas determinaron que el hecho ocurrió minutos después de una fuerte discusión que mantuvieron el joven y su ex concubina.
Personal de la Brigada de Investigaciones con asiento en la ciudad de Joaquín V. González, trabajó intensamente para dilucidar las circunstancias y la responsabilidad del hecho.
En principio la justicia ordenó la detención de Marcela Gómez (25) y su madre, Olga Carranza (43) quienes negaron ante el juez de Instrucción Formal 2 del Distrito Judicial Sur de Salta, sito en Metán, Mario Dilascio, haber tenido alguna responsabilidad en la muerte del hijo de la primera y nieto de la segunda. Para el juez, las mujeres eran sospechosas y se las imputó en una causa por homicidio calificado por el vínculo e intento de asesinato en perjuicio de Ramón Héctor Sánchez, quien también fue encontrado con heridas cortopunzantes en su cuerpo y que estuvo entre la vida y la muerte en el Hospital San Bernardo de la capital salteña. Sánchez presentaba una profunda herida en el tórax propinada con un cuchillo carnicero de grandes dimensiones y otra transversal en el abdomen, que le produjo evisceración.
La tragedia fue descubierta por la policía gracias a llamados de vecinos que advertían sobre un griterío enloquecedor en el interior de una de las casas de barrio 20 Viviendas de Coronel Mollinedo.
La mujer fue detenida en el mismo momento y poco después ocurrió lo propio con su madre, quien fue hallada deambulando por las cercanías.
Ante los policías, María Gómez habría relatado también que se encontraba caminando con su madre y le pidió que llevara a su hijo a la casa de Sánchez ya que ella quería ir a visitar a una amiga. Habría añadido, además, que luego de un lapso determinado de tiempo decidió no hacer la visita que había programado y que partió rumbo a la casa de su marido con el propósito de plantearle una reconciliación, aunque todo se derrumbó cuando creyó que su madre estaba engañándola con él.
Ante el juez
Sin embargo, ante el juez Mario Dilascio, las mujeres contaron una versión totalmente diferente a la original y en discursos unificados, dijeron que quien había asesinado al chico había sido Ramón Sánchez y que luego de ello había intentado quitarse la vida, provocándose las lesiones que ahora lo tienen en estado de coma.
En ese momento el juez Dilascio, tras escucharlas, ordenó que continúen arrestadas ya que habida cuenta de las heridas de Sánchez, le resultaba poco probable que se las haya autoinflingido debido a los lugares donde se practicaron.
De acuerdo con la información a la que accedimos al cierre de esta edición, ambas mujeres habrían sido liberadas.