Sergio Clavito Reales, nació en Joaquín V. González hace 76 años. Fue vendedor de pan casero, albañil, peón rural, diariero, y hoy está considerado como el último lustrín de la ciudad. Representa como pocos, nuestra firme autoctonía. Sencillo y de origen pobre, supo sobrellevar una vida dura que le robó la niñez, pero que lo hizo un hombre honesto y comedido que es un ejemplo de simpleza y austeridad, en tiempos donde la codicia nos invade y nos aleja de sentimientos y valores esenciales. En 2013 fue uno de los galardonados en la entrega de los PREMIOS ZONA SUR.
La historia de Sergio Clavito Reales empieza un 16 de octubre de 1937, con su nacimiento en Joaqun V. Gonzlez, en el corazn de una familia pobre. Cuando Sergio tena un ao y siete meses, su padre don Segundo Liberato Reales, tuvo que abandonar la casa cuando los problemas conyugales, hacan de la convivencia una situacin insostenible. Por entonces don Segundo se dedicaba a hacer carbn, aunque tambin desarroll otras actividades relacionadas con el campo. Fue en ese momento cuando su madre, doa Julia Velarde, entreg al pequeo Sergio al cuidado de su abuela materna, Simona Eladia Orquera, quien se encargara de l hasta el da de su muerte acaecida 10 aos despus. Algunos memoriosos recordarn que la madre de Clavito, supo ser hasta 1981, ordenanza en la por entonces Escuela Nacional N 204 Pedro B. Palacios (actualmente N 704).
An hoy con 76 aos, Clavito recuerda a su abuela con lgrimas en los ojos. En su corazn siente que con ella encontr la contencin que su mam jams le pudo brindar. Cuando muri su abuela, dej de estudiar. Por entonces, cursaba el tercer grado en una escuela que quedaba ubicada detrs de las vas, camino al cementerio. Todava no exista la escuela Martn Fierro, que fuera construida muchos aos despus sobre la calle 20 de febrero. Segn l recuerda, en el ao 1948 hubo un temblor que destruy gran parte de ese edificio escolar. Clavito tena como amigos de su infancia a: Manuel Paz, Cacho gallito colorao Aguirre, Chichi Nez, el Negro Orquera, Azucena Soria, Antonia Orquera, Blanca Villareal y Lilia Domnguez, entre otros.
Cuando Clavito era chico, viva con su abuela en una humilde vivienda que estaba situada entre las calles 9 de Julio esquina Sarmiento. Era un gran predio donde para sobrevivir, se dedicaban a la cra de cabras, ovejas, chanchos, gallinas, pavos, patos, que eran vendidos a medida que la necesidad se haca presente en el hogar. Aunque jams la abundancia se instal en sus aos de niez (ni tampoco hoy en su adultez), siempre supo que no es rico el que ms tiene, sino el que menos necesita. Y con eso le alcanzaba, y an hoy le es suficiente, como para construir buenos momentos de felicidad.
Panes y ltigo
Volviendo a la historia de Clavito nio, hay que decir que la muerte de la abuela Simona golpe su alma y sacudi la tranquilidad de sus das. Sucedi que tuvo que regresar a convivir con su madre, quien lo trataba con mucho rigor y cierta indiferencia. Despus del medioda, cuando sala de escuela, venda pan salado y pan dulce. Despus volva a su casa y le cargaban un canasto repleto con rosquetes masitas y empanadillas. Con ese dinero ayudaba a la economa del hogar. Pero no sea cosa que le faltara una moneda o algo del preciado cargamento, porque el castigo era feroz. Los chicotazos con un ltigo trenzado, se hacan sentir en el frgil cuerpo del chiquillo.
Pelotazo de la desgracia
El Gonzlez de aquellos aos, ni remotamente se asemejaba a este. A finales de los 40' era un pueblito pequeo, un casero exiguo, casi insignificante. Por entonces, nuestro amigo Clavito no tena tiempo para disfrutar de los juegos infantiles propios de su edad. Cuando otros nios correteaban tras de una pelota, l transitaba las calles del poblado, ofreciendo los panes y las masitas. Pero tambin hay que decir, que esa imposibilidad efectiva de participar en algn entretenimiento de los chicos, no le impeda darse un recreto para ver como jugaban los otros. Un da mientras iba con su canasta repleta de panecillos y masitas, vio que se haba armado un picadito de ftbol en una canchita que haba sobre avenida Gemes entre Mariano Moreno y 9 de julio. Clavito no tuvo mejor idea que ubicarse de espectador, muy cerca de uno de los arcos. Apenas iniciado el cotejo, por coincidencia o maldita desgracia, un pelotazo le vino a dar en la frente y lo mand al piso semi nocaut para la cuenta de 10. Cuando reaccion, las masitas estaban a metros del infortunado vendedor. Para peor de males, algunas casi enterradas en la arena. Cuando lleg a su casa lig la paliza de su vida, que an recuerda con lujos de detalle pero sin rencor.
La ilusin ms deseada
Su mayor deseo siempre fue conocer a su padre y esa idea le daba vueltas en la cabeza y le avivaba el espritu. A los 15 aos empez a trabajar con su to Arsenio Orquera como ayudante de albail. Ya a los 17 decidi que hora de cumplir su anhelo ms preciado. Era mayo, y el fro persistente se le colaba en los huesos. Acompaado por su hermano mayor, Ramn Adolfo Reales, quien tena 7 aos ms que l, se treparon a un colectivo maltrecho y destartalado que los llev hasta Punta del Agua, una pequea poblacin distante a 6 kilmetros de la localidad de El Galpn. En una humilde casa de campo su padre se desempeaba cuidando animales. Los changos temblorosos por el fro y la emocin llegaron a la vivienda y se presentaron. Su padre no poda parar de llorar ni de pedir disculpas. Sus hijos lo abrazaron en silencio, pero sintiendo que ese era el da ms feliz de sus vidas.
Carne ajena, tentacin divina
Cuando fue a conocer a su padre, decidi ese mismo da quedarse a vivir un tiempo con l. Lo ayudaba en las tareas cotidianas, y de pas, recuperaba tantos aos perdidos sin la presencia del viejo. Y descubri en l, a un hombre excelente: recto, honesto, pero bueno y comprensivo a la vez.
Un da mientras estaban abocados a las labores campestres, ocurri un episodio que tambin se constituira en su historia, como un hecho inolvidable. En medio del campo, a unos 50 metros de la casa de su padre, vio emerger de una vivienda vecina a una morena insoportablemente bella y llamativamente voluptuosa. Nuestro amigo, no solo que no haba visto mujer ms atrayente que esa, sino que tampoco haba disfrutando jams, el nctar de ninguna preciada flor.Su padre le brind una mirada cmplice y le dijo: es linda la chinita queno? Tiene 19 aos, dos aos ms que vos. Pero ojo, est casada con un domador que sale a trabajar los lunes y vuelve los sbados. Adems, tienen un hijo chiquito, como de dos aos. Tu hermana, la Negra, sabe ir a hacerle compaa para que no est sola.
Esa noche Clavito no pudo dormir, y en su fastidioso insomnio, imaginaba tener entre sus brazos, el cuerpo perfecto de esa morena deliciosa. Aunque ms no sea, por un instante leve.
La noche siguiente, cuando se dispona a cenar con su familia, entr a la sala la bella jovencita. Clavito se estremeci, y luego qued paralizado y mudo cuando la chica dijo: vengo a pedirle permiso don Reales, para que su hijo me acompae por esta noche. Estoy sola y tengo miedo. Don Reales, que era un hombre conocedor de amoros, contest: ningn problema, cuando termine de cenar que vaya.La chica replic: puede cenar en mi casa, tengo comida lista y de sobra.
Con la luz de la luna como nico testigo, Clavito recorri esos 50 metros como si fueran miles. Al llegar a la casa la cena qued para despus. Hicieron el amor en la cama y despus fueron hacia un manantial que estaba a 20 metros, y no pararon de amarse hasta el amanecer.
Marche preso
Cuando tena 24 aos Sergio Clavito Reales fue detenido y trasladado a la comisara. Ustedes se preguntarn: Por qu? El motivo fue algo bastante sencillo y hasta perdonable. El muchacho se haba convertido en un amante inagotable. Andaba picoteando a una chiquilla de 16 aos, y a pesar de las reiteradas amenazas del padre de la novia, l segua brindando sus servicios amoriles a la pequea mujer. Lo denunciaron, fue preso, y no le qued (aunque medio a la fuerza), otra alternativa ms que casarse. Con ella, Amalia Esther Romero, tuvo dos hijas: primero a Julia Noem, y dos aos despus a Eladia del Valle. A los 29 se separ y nunca se ms volvi a casar.
La vida es bella
Ya en los tramos finales de su vida, Sergio Clavito Reales asegura que la vida es bella y sorprendente. Siente que no tiene reproches para nadie, a pesar de algunas vicisitudes poco felices de su cotidianeidad. Comprendi que la felicidad se consigue en las simples cosas de la vida, y que verdaderamente, no es rico el que ms tiene, sino el que menos necesita.