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Historias de amor y desencuentros, luchas de intereses y la deseada posesión de las tierras. Ficción y realidad se enlazan en el presente texto para permitir la emergencia de una serie de tensiones en la sociedad salteña de fines del siglo XIX y principios del siglo XX.
El caso de Susana Tristán, La tapada, refiere a una mujer de la antigua Frontera del Este (hoy Departamento de Anta, en Salta, Argentina) que ocasionalmente se encuentra en la capital de la provincia y cuya historia, que debió haber permanecido en el ámbito privado, se hace pública. Obligada a permanecer recluida imagina posibles alternativas para escapar de su situación:
, los zapatos de raso de la tapada no dejan huellas ni despiertan ecos en las calles y pasajes por donde, con delicadeza y soltura, escapa mágicamente de los pobres ilusos. Su andar diseña un laberinto sin salida donde todos se extravían. La ciudad cobra un encanto inusitado para los trasnochadores. La figura femenina, galante, caprichosa, esquiva, llega a invadir las mentes de muchos, que sin saber bien porqué, la buscan. Solteros y casados, jóvenes y viejos huyen de sus hogares, por las noches, pretextando mil excusas, con un único objetivo, obsesión irrefrenable, de encontrar a su paso a esa mujer de naturaleza casi incorpórea.
La tapada es una novela histórica cargada de conflictos, de amores, de venganzas, de desmitificaciones. El saber historiográfico que la atraviesa proviene de una minuciosa tarea de recopilación realizada por Raquel. Esta tarea implicó largas jornadas en bibliotecas y archivos, recorrer pueblos, desempolvar documentos y refrescar la memoria de los que vivieron los hechos o escucharon de sus antepasados nostalgiosas historias donde la realidad se contamina con la leyenda. En esta novela se entretejen las intrigas tomadas de las distintas textualidades de la sociedad y, al igual que la historiografía, se apodera de los acontecimientos que resultan del accionar de hombres y mujeres, por eso, cuando leemos La Tapada, las voces que la constituyen son las voces rescatadas de algunos fragmentos de la historia de Salta.
Se dice que una novela es mimesis de una realidad, pero quiero referirme a la novela de Raquel, tomando el concepto aristotélico de mimesis, no como copia o imitación de una realidad porque estaría negando la capacidad creadora de la escritora, sino como plasmación de una realidad que existe, como una construcción. Interpretando a Carlos Fuentes cuando dice la poesía es el territorio donde toda afirmación se vuelve verdad, puedo decir que la relación mimética permite transferir no copiar- los enunciados narrativos del contexto histórico y social.
A través de la escritura Raquel reconstruye el pasado que, en cierto modo, se convierte en crónica testimonial de una época que se repite como en un juego de espejos hasta la actualidad. La tapada busca llenar las páginas en blanco que la historiografía, los archivos y la memoria no han conservado o no han querido conservar. La novela asume el rol de guardiana de la memoria porque repite los discursos que surgen de las experiencias y de los recuerdos de quienes poblaron y pueblan la frontera. Frontera que significa límite, confín o último punto al que alcanza la vista. El umbral entre la civilización y la barbarie: Aquí la vida es dura para todos [...] La barbarie aumenta día a día....Parafraseando a Deleuze se puede decir que es el lugar del crujido y el estallido del fin, donde el peso de la vida sólo puede aligerarse en el contacto con la naturaleza: Bajaba del caballo y se sentaba a la sombra de un quebracho colorado para disfrutar del descanso.
Raquel Espinosa dirige su escritura hacia un tiempo-espacio más allá de los acontecimientos, hacia una realidad donde es posible hacer varias lecturas de la historia de mujeres, contada por mujeres, a las que se increpa diciéndoles: ¿Cómo se atrevía una mujer a escribir la historia? Ni la suya propia ¡Menos la de los demás! La historia la hacían, la escribían, la interpretaban y la difundían, según sus pareceres, los hombres. A lo largo de la historia del pensamiento, el discurso masculino ha ignorado o ha criticado a la mujer y la enmudeció, su palabra no ha sido escuchada por suponerla banal, intrascendente y como en el caso de esta novela, peligrosa. Como consecuencia de esta consideración histórica, a la mujer se le niega el logos en su doble sentido: razón y palabra. Por eso cuando Susana Tristán escribe su defensa en las páginas de un periódico, imagina que un ejército de ojos la ataca. Sin embargo La Tapada logra burlar la censura cuando las palabras se entrecruzan en un juego de voces y de tiempos. ¿Es La Tapada la historia de una mujer? ¿Es acaso la historia de la postergación de las mujeres del siglo XIX y porque no del siglo XX? ¿Es la historia de mujeres en la soledad de la frontera? ¿Es la historia de una mujer que se proyecta a lo largo de más de un siglo buscando superar la marginación como consecuencia del lento accionar de la justicia? ¿Es la historia de una mujer que sólo parece una ilusión, fingida sombra que se pierde en la noche, cercada por la policía pero con la convicción de que va a regresar para defender sus razones?
En Raquel, hay un afán globalizador que une pasado, presente y futuro en cada uno de los capítulos que integran el libro. Así La Tapada logra superar una historia para abordar la Historia (con mayúsculas) de todas las mujeres. La novela se convierte en la búsqueda de la transgresión liberadora que emprende tanto Belisaria Ilusión, como Susana Tristán. Ambas realizan un viaje hacia la ciudad, que es también una peregrinación a través del canal de la memoria.
Aunque las mujeres en La Tapada como consecuencia de las adversidades pierden su lugar, no dejan de correr para alcanzar la utopía. Y si la utopía apunta a un mundo de posibilidades, el final de la novela posibilita la reconciliación de las mujeres con la esperanza, con el futuro, con la justicia.
Quiero concluir esta presentación con unas palabras que pertenecen a Eliot: Para la transmisión y preservación de una cultura (de un peculiar modo de pensar, sentir y actuar) no hay mejor protección que la lengua, que sea ella, la lengua, la que preserve esta historia y la guarde en las páginas de este libro.... del libro de mi amiga Raquel.
Por Mabel Parra (Doctora en Letras y catedrática de la UNSa)
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